El talento y la pasión no tienen edad

Matices de una pasión

Clementina Rivas llegó a la pintura en su edad otoñal. Poseedora de una voluntad como autodidacta, “he aprendido de los grandes maestros, viendo pintura y leyendo sobre arte, visitando museos”, dice.

Clementina Rivas llegó a la pintura en su edad otoñal. Poseedora de una voluntad como autodidacta, “he aprendido de los grandes maestros, viendo pintura y leyendo sobre arte, visitando museos”, dice.

Recrea que su pintura viene de dos momentos, el primero los recuerdos de su infancia y juventud, y el segundo de situaciones que ha visto y vivido, cómo ir al campo y quedar maravillada con el paisaje.

[doap_box title=»Inmensamente rica» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Clementina Rivas Franco

Yo, fui inmensamente rica cuando niña.
Tenía en mis manos cosas que,
adulto alguno
¡Jamás! osaría tener ni
en sus más remotas ideas.

El cielo era mi ecrán en 3D,
en donde a mi gusto y antojo desfilaban
nubes, cúmulos y cirros convertidos en barcos,
palomas, carrozas, caballos y,
hasta en vírgenes y santos…

El mar que también era parte de mi haber,
lo tenía en mi casa en poquitos de arena,
conchas y caracolitos celosamente aprisionados
en vasos de cristal,
que otrora guardaran verdosas aceitunas.

Y, en noches de Luna llena,
me empaché cientos de veces
comiéndome pedazo a pedacito
aquel resplandeciente astro
convertido en delicioso queso made in Nicaragua,
Suiza, España, Italia, Moscú o Francia…
Así era yo ¡inmensamente rica cuando niña!

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El próximo 8 de noviembre en el auditorio de Patrimonio Histórico, de la Alcaldía de Managua, a las 5:00 p.m., inaugura la muestra de sus pinturas junto a las de Mario Fulvio Espinoza

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Bodegones, paisajes y personajes cotidianos forman parte de las 21 pinturas entre óleo y acrílico, donde se vislumbra una fiesta de colores, y una mezcla del paisaje rural canadiense y nacional.

En esta muestra Rivas estará acompañada de su colega el periodista Mario Fulvio Espinoza, quien ha salido del formato tradicional del bastidor para pintar en discos de acetato.

Recurriendo al recuerdo Rivas señala a La vendedora, un colorido cuadro de gruesos empastes que refleja a una mujer con un canasto de frutas sobre la cabeza, la hace pensar en “ese recuerdo que cuando era chavala las mujeres pasaban vendiendo verduras, iban así con los canastos repletos de frutas, gritando su venta”, rememora.

Destaca que uno de los pintores que le apoyó en su vocación de artista es Manuel Espinoza, un gran muralista al que le perdió la pista y quisiera ver, “él me ayudaba con el dibujo y orientaba de cómo podría ser mejor presentado”, dice, pero reitera que sus grandes maestros son los clásicos de la pintura.

También comenta que la exposición que ambos periodistas realizarán es una forma de decirle a la gente de la tercera edad que se pueden hacer otras cosas fuera de los trabajos tradicionales. “Sabemos que no solo se puede vivir del periodismo y andar buscando la noticia, pero a esta edad hay que desatar ese espíritu creativo y ocupar la mente en cosas que nos hacen mucho bien, y lo estamos haciendo”.

Clementina Rivas pinta desde el 2005. Tiene un libro de narraciones, Déjame que te cuente, cuentos … y un poemario De cuerpo entero .

Nació el 17 de abril de 1942 en Diriá, departamento de Granada.

El talento y la pasión no tienen edad

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