DAMASCO/AFP
Siria destruyó su sistema de producción de armas químicas, lo que supone un éxito para la comunidad internacional, que tiene en cambio grandes dificultades para organizar una conferencia de paz tras 32 meses de guerra civil en el país.
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“Siria ha terminado de inutilizar sus instalaciones de producción y ensamblaje de armas químicas”, indicó la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ), encargada de supervisar la eliminación de estas en el país árabe en virtud de una resolución de la ONU.
Los inspectores visitaron 21 de los 23 sitios declarados por Siria, y 39 de 41 instalaciones en estos sitios. Los dos sitios restantes fueron evitados “por razones de seguridad”, aunque según Damasco estaban “abandonados“, precisó la OPAQ.
Siria acata así la decisión del consejo ejecutivo de este organismo, que le pidió completar “esta destrucción funcional lo más rápido posible, y a más tardar el 1 de noviembre de 2013”. “Todos los depósitos de armas y sustancias químicas han sido precintados, con precintos irrompibles”, declaró Christian Chartier, portavoz de la OPAQ.
“Se trata de 1,000 toneladas de agentes químicos y de 290 toneladas de armas químicas”, añadió Chartier, quien precisó que las armas permanecen “en las instalaciones” ya que aún no se está en la “fase de traslado”. El programa debe ser examinado en una reunión del consejo ejecutivo de la OPAQ el 5 de noviembre. A partir de ese documento, OPAQ fijará las diferentes fechas límite para la destrucción definitiva del arsenal químico sirio, que debe quedar completada a mitad de 2014.
Asimismo, ayer, la televisión Arabiya afirmó que Israel bombardeó una base militar aérea en el noroeste de Siria contra un cargamento de misiles destinado a Hezbolá, movimiento chiita libanés aliado del régimen de Bashar al Asad y enemigo jurado del Estado hebreo. Un responsable estadounidense confirmó un “ataque israelí” sin entrar en detalles.
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