En 16 partidos de octubre, Ortiz bateó .353, con porcentaje de embasarse de .500, slugging de .706 y OPS de 1.206. Conectó cinco vuelacercas, produjo 13 carreras y pisó 12 veces la registradora.
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La figura del toletero dominicano David Ortiz a sus 37 años volvió a brillar más que nunca y gracias a su gran aportación ofensiva y el trabajo impecable que realizó el bullpen, los Medias Rojas de Boston disfrutan de su tercer título de la Serie Mundial en los últimos diez años.
Sus víctimas fueron los Cardenales de San Luis, que perdieron el Clásico de Otoño por 4-2 en una serie al mejor de siete partidos.
Los propios Cardenales admitieron desde el principio que su gran “enemigo” sería “Big Papi”, como familiarmente se le conoce a Ortiz, único pelotero de los Medias Rojas que ha logrado los tres títulos que ganó el equipo en el 2004, 2007 y 2013.
El dominicano llegó al sexto partido con 11 imparables en 15 turnos al bate por los Medias Rojas y los Cardenales quisieron cambiar de estrategia y le dieron cuatro bases por bolas —tres intencionales—, pero otros jugadores de Boston se encargaron de tener la oportunidad de producir las carreras y Ortiz también fue el responsable de que eso sucediese.
Por eso al concluir el partido nadie cuestionó que lo nombrasen Jugador Más Valioso del Clásico.
“Sé que soy una de las potencias para este juego y me gusta tomar las cosas de manera personal”, declaró Ortiz. “Así ha sido toda mi carrera, un reto. No trataba de ser el hombre, pero sabía que tenía que hacer algo para mantener al equipo en movimiento”.
Lo consiguió en plenitud porque Ortiz fue la bujía y el líder indiscutible de los Medias Rojas al conseguir .688 (16-11) de promedio de bateo en los seis encuentros ante los Cardenales y tuvo porcentaje de embasarse de .750 (24-18), además que pegó dos jonrones, produjo seis carreras y anotó seis más.
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