Bogotá/EFE
Cada año se producen en el mundo 7.3 millones de partos de niñas y adolescentes (hasta 18 años), de los cuales dos millones corresponden a menores de 15 años, una cifra que, de mantenerse, llegará a tres millones en 2030, según el informe “Maternidad en la niñez: Afrontar el desafío de un embarazo adolescente”, presentado ayer por el Fondo de Población de Naciones Unidas (FPNU).
“El embarazo adolescente no responde, por lo general, a decisiones de la mujer, sino a la ausencia de oportunidades y a las presiones sociales, culturales y económicas de los contextos en que viven las adolescentes”, explica el director ejecutivo del FPNU, Babatunde Osotimehin, en el prólogo del informe.
Las menores de 18 años empobrecidas, que tienen poca educación o viven en áreas rurales “son más proclives a quedar embarazadas que las niñas ricas, urbanas y educadas”. Además, las niñas que pertenecen a una minoría étnica o a un grupo marginado, o que tienen un acceso limitado o nulo a la educación sexual y reproductiva tienen un mayor riesgo de concebir a una edad temprana, de acuerdo con el FPNU.
El informe señala que Nicaragua es el país latinoamericano con el porcentaje más alto (28.1 por ciento) de mujeres de 20 a 24 años que informan haber dado a luz antes de los 18 años, cifra solo superada por países del África Subsahariana. Los datos en los países serían mayores si incluyeran a niñas menores de 15 años
La ONU constata que América Latina y el Caribe es la única región donde los partos de niñas de menos de 15 años están en aumento y se prevé que sigan aumentando levemente hasta 2030.
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CASADAS A LOS 18 O MENOS
Se calcula que el noventa por ciento de los 20,000 partos de menores que se registran cada día, en promedio, en los países en desarrollo ocurren dentro de un matrimonio o unión de hecho, lo que evidencia un problema central de política pública y la legislación: el casamiento o la convivencia de un hombre con mujeres de menos de 18 años. Según el informe, 146 países aprueban el matrimonio o las uniones de mujeres menores de 18 años y 52 permiten los enlaces con niñas menores de 15 años con el consentimiento de los padres.
La pobreza, la desigualdad de género, la falta de garantía de los derechos humanos, la ausencia de políticas públicas de salud sexual y reproductiva y la violencia y la coacción sexual aparecen, entre otras, como las causas subyacentes del embarazo adolescente en países pobres.
Latinoamérica registra una gran problemática en ese aspecto, tanto que las cosas solo van peor en África y el sur de Asia, y mucho tiene que ver el hecho de la que la región sea la más desigual del mundo en términos socioeconómicos, que padezca o haya padecido conflictos y que todavía haya cierta impunidad en casos de violaciones de los derechos humanos, indica el informe.
ALGUNAS DE LAS SOLUCIONES
El FPNU propuso revisar los patrones sociales, al condenar que todavía puedan darse matrimonios en niñas a temprana edad con o sin su consentimiento. Además, visibilizar a las menores e intervenir de manera temprana en su periodo formativo para sentar las bases de su salud sexual y derechos reproductivos en la vida adulta.
El documento vinculó además el nivel educativo de las menores con el aumento o la reducción de los índices y aconsejó a los Gobiernos involucrados, especialmente los de América Latina, “garantizar el acceso a los servicios educativos y de salud”. “Un año escolar podría reducir entre un cinco y diez por ciento los casos” de embarazo adolescente, manifestó Marcela Suazo, directora regional para América Latina y el Caribe del FPNU, durante la presentación del informe en Bogotá.
El FPNU también apunta a la responsabilidad de los hombres en la problemática y su papel en el “drama” que viven las mujeres luego del rechazo y los señalamientos de la sociedad.
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