El motivo por el que alguien se tatúa puede cambiar y plantearle problemas en el futuro, como ocurre por ejemplo con quienes deciden grabar en su piel el nombre de su pareja.
Por ello, el doctor Luis Pastor, jefe de la Unidad de Dermatología del Hospital Ruber Internacional de Madrid, recomienda “pensarlo bien antes de decidirse a hacerlo, ya que más del 25 por ciento de las personas desean eliminar el tatuaje antes de que hayan pasado diez años”.
Por otra parte, los tatuajes en la zona lumbar pueden impedir la aplicación de anestesia epidural durante el parto, ya que muchos anestesistas se niegan a inyectarla por el riesgo que puede suponer que se introduzcan partículas de pigmento hacia la médula espinal.
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UN LUGAR SEGURO
Pero si la decisión ya está tomada, el dermatólogo aconseja elegir un local que cumpla con todos los certificados de sanidad, exigir que abran el precinto de la aguja o del piercing donde podamos verlo y en un medio estéril, que el local esté limpio y que el profesional utilice guantes estériles.
En este sentido, la Academia Americana de Dermatología recomienda a los más jóvenes que pidan consejo al dermatólogo a la hora de elegir un sitio seguro donde tatuarse o hacerse un piercing.
“Jamás intentes hacerte un piercing o un tatuaje tú mismo ni pidas a un amigo que te lo haga. Ya es suficientemente arriesgado si lo hace un experto y, por lo tanto, resulta mucho más peligroso si lo realiza alguien que no sabe cómo hacerlo de una manera segura”, advierte esta institución.
El especialista señala que la aparición de eccemas debido a la tinta del tatuaje resulta frecuente. “A veces surgen tras la exposición del tatuaje al sol, sobre todo los de color rojo”, precisa.
Asimismo, José Carlos Moreno, presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), indica que algunos pigmentos, especialmente los rojos, azules y verdes, pueden contener metales que lleven a la producción de alergias por contacto.
“Son casos de difícil solución, ya que es complicado eliminar estos pigmentos de la piel”, expresa.
En el caso de los piercings, “aumenta la frecuencia de alergia a los metales y, por lo tanto, a la bisutería y a las joyas”, señala el doctor Pastor.
INFECCIONES
Además, el dermatólogo explica que pueden aparecer infecciones locales debido a la punción, a la manipulación del piercing o a los cuidados posteriores.
Sin embargo, lo más importante son las infecciones sistémicas. Así, el facultativo subraya que se han detectado casos en los que se han transmitido enfermedades como la hepatitis B o C, sida, lepra, tuberculosis, neumonía o sepsis.
También se han producido “reacciones de sensibilización tardías en forma de granulomas o sarcoidosis”, precisa.
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