Desde el viernes de la semana pasada hasta hoy, en Denver, Colorado, Estados Unidos, se ha celebrado la segunda asamblea general anual de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), con el fin de examinar diversos temas pero ante todo la situación de la libertad de expresión y de prensa en las Américas.
Precisamente cuando la asamblea de la SIP estaba conociendo los informes sobre las crecientes dificultades para informar en diversos países de las Américas (incluyendo a los mismos Estados Unidos), en Nicaragua el régimen orteguista divulgaba unos vídeos de espionaje intimidatorio que fueron filmados sin duda por los servicios de seguridad e “inteligencia” oficiales, en relación con una cobertura noticiosa de LA PRENSA.
Pero el espionaje intimidatorio no ha sido solo contra LA PRENSA. También es víctima la Iglesia católica de Nicaragua en la persona de uno de los miembros de su Conferencia Episcopal, como es el obispo de la Diócesis de Estelí, Nueva Segovia y Madriz, monseñor Juan Abelardo Mata. T
al como hemos informado en nuestras ediciones anteriores, el tendencioso vídeo clandestino contra LA PRENSA y monseñor Mata fue filmado cuando uno de nuestros equipos periodísticos se encontraba el fin de semana pasado en la localidad hondureña de Jacaleapa, fronteriza con Nicaragua, en donde monseñor Mata y el director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), Roberto Petray, en ejercicio de sus funciones pastoral y humanitaria se entrevistaron con campesinos nicaragüenses que dicen pertenecer a grupos alzados en armas contra la dictadura orteguista. Los periodistas de LA PRENSA estaban allí para cubrir ese hecho noticioso de indiscutible importancia nacional, en ejercicio de su derecho constitucional y de su deber de buscar la información de interés público y difundirla.
Aunque no era esa la intención de quienes divulgaron el vídeo de espionaje intimidatorio contra la Iglesia católica y LA PRENSA, con este hecho ellos mismos demostraron la veracidad del informe sobre la situación de la libertad de prensa en Nicaragua que fue presentado ante la asamblea de la SIP en Denver, en el cual se denuncia el bloqueo del régimen de Daniel Ortega al acceso a la información pública —a pesar de que existe una ley que teóricamente la garantiza—, y todas las demás dificultades gubernamentales que se interponen a la búsqueda de las noticias de interés para los ciudadanos.
Nicaragua forma parte de un grupo de países en los cuales, según expresó en Denver el periodista uruguayo Claudio Paolillo, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, “existe un plan de demolición de las democracias para apuntalar a líderes mesiánicos que quieren perpetuarse en el poder”. Se trata de los regímenes autoritarios alérgicos a la libertad de prensa (como el de Nicaragua), los cuales, para no rendir cuentas al público por sus acciones y a fin de ocultar sus negocios turbios y sus fechorías pretenden controlar y “disciplinar” la información por medio de presiones económicas, boicots publicitarios, campañas de descrédito contra periódicos y periodistas independientes y el uso de recursos públicos como medios de intimidación.
El espionaje intimidatorio contra LA PRENSA y la Iglesia católica es una clara muestra de ello.
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