Tegucigalpa/ACAN-EFE
Las Fuerzas Armadas de Honduras recuerdan hoy su día entre saludos y ceremonias oficiales, y el rechazo de sectores políticos de izquierda y derecha a la recién creada Policía Militar para cumplir misiones de seguridad ciudadana.
La institución irrumpió en la política hondureña el 21 de octubre de 1956, cuando depuso al entonces presidente Julio Lozano, quien pretendía perpetuarse en el poder. Ese mismo año se celebraron elecciones, las que fueron ganadas por Ramón Villeda Morales, del ahora opositor Partido Liberal, a quien los uniformados le entregaron el poder en 1957.
Durante un siglo los liberales han alternado el poder con el gobernante Partido Nacional, interrumpidos en algunas ocasiones por los militares, quienes le devolvieron el poder a los civiles en 1982 tras casi dos décadas de administraciones castrenses.
El jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general René Osorio, dijo hoy a periodistas que el 57 aniversario de la institución será recordado con diversas actividades en unidades castrenses y otros sitios de interés público.
En Tegucigalpa la efemérides ha sido recordada desde la semana pasada con actividades en la «Colonia 21 de octubre», un complejo de viviendas en el que ahora residen unas 40,000 personas que fue inaugurado por Villeda Morales, como reconocimiento a los militares por la separación de Julio Lozano en 1956.
A raíz de la violencia criminal que vive Honduras, con un promedio de 20 muertes diarias, el gobierno que preside Porfirio Lobo ha involucrado a las Fuerzas Armadas en diversas operaciones de seguridad en respaldo a la Policía Nacional, institución salpicada por la corrupción que está en proceso de depuración.
La presencia de los militares en las calles no ha reducido significativamente los índices de violencia, aunque se han dado algunos duros golpes al narcotráfico y el crimen organizado, algunas en coordinación con guardacostas de Estados Unidos o en operaciones conjuntas con Colombia.
El 22 de agosto pasado el Parlamento hondureño, por amplia mayoría, aprobó la creación de la Policía Militar de Orden Público, compuesta por 5,000 efectivos adiestrados para cumplir funciones de seguridad, que hace dos semanas inició operaciones en Tegucigalpa y San Pedro Sula, las dos ciudades más importantes del país.
La nueva Policía Militar, que políticamente es utilizada por el titular del Parlamento hondureño, Juan Orlando Hernández, quien es candidato a la presidencia del país en las elecciones generales del 24 de noviembre próximo por el Partido Nacional, depende de la Secretaría de Defensa.
El presidente Lobo considera que la Policía Militar debe continuar en el próximo gobierno que asuma el 27 de enero de 2014, al margen del partido político que llegue al poder, porque está contribuyendo a brindar seguridad a la población.
Durante su campaña política Lobo le prometió a los hondureños «trabajo y seguridad», pero a tres meses de concluir su mandato de cuatro años no ha podido cumplir con ninguna de las dos.
La candidata presidencial del partido Libertad y Refundación (Libre), esposa del expresidente Manuel Zelaya, derrocado el 28 de junio de 2009, ha reiterado que si llega al poder los militares regresarán a los cuarteles. porque su misión es resguardar las fronteras y soberanía nacional. Conceptos similares han sido expresados por el candidato del conservador Partido Anticorrupción, Salvador Nasralla, entre otros sectores.