Tatiana Rothschuh
José Miguel Cabrera Sirias, uno de los cinco heridos en el desalojo de demandantes de tierra efectuado por efectivos del Ejército en el Morro, municipio de San Miguelito, Río San Juan, enfrenta la peor consecuencia, pues tuvo una amputación abajo de la rodilla derecha .
- 21 días han transcurrido del desalojo de demandantes de tierra efectuado por efectivos del Ejército de Nicaragua en el Morro, San Miguelito, Río San Juan.
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Su hijo Mario Sirias dijo vía telefónica desde el hospital militar de Managua, donde cuida a su progenitor, que fue un impacto de bala de fusil AK. La familia lamenta la salida tardía del campo donde fue baleado por sus excompañeros de armas, “los militares no querían dejar que sacaran a los heridos”, recuerda Mario.
“Eso fue un desastre, pero la vida continúa y la familia ante todo lo que deseamos es que mi padre se recupere… el día que lo hirieron cumplía sus 48 años y la fatalidad es haber perdido su pie”, dice el muchacho.
Arnel José Avalos fue golpeado por los militares del Ejército, dice estar golpeado de las costillas y que solo en promesas de que les van a dar un pedazo de tierra se han quedado y “no han resuelto nada, nos bolean y nadie mete las manos, porque los grandotes se quieren quedar con el Morro”.
Denunció que los militares se han quedado con bienes que en el desalojo les arrebataron, “a mí me sacaron 5,212 córdobas de mi billetera y no me los regresan”.
Wilfredo Arcia Chavarría, directivo de los demandantes, aseguró que el estado de algunos heridos y golpeados se ha complicado, señalando además el grave estado de Antonio Robleto Hurtado, “está orinando la sangre y ante los problemas originados por la agresión militar, a quienes estábamos indefensos, ni los políticos, ni el delegado de Gobernación han dado la cara”.
Dijo que gestionarán una pensión vitalicia para José Miguel Cabrera Sirias y exigirán que les entreguen los bienes que todavía están en manos de los militares.
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