Roy Moncada
Mientras la Alcaldía de Managua construye “en cámara lenta” un tiangue en la Avenida Bolívar, para alojar a los vendedores informales del sector, mientras un “mercadito” toma forma en la zona peatonal.
Las mesas, toldos y caramancheles de comida, bisutería y venta de zapatos minan la ampliada avenida al punto de comprometer el paso de las personas.
Este desorden aumenta cuando los jubilados llegan a la oficina de Servicio del Gobierno (Servigob) a retirar sus pensiones o hacer otras gestiones.
La fecha 20 de cada mes, los vendedores aprovechan para colocar toldos en la entrada de Servigob y extender mesas y sillas plásticas, para atender bajo sombra a la buena clientela de esos días.
Ángela Valdez, quien vende comida desde hace más de dos años, admite que le va bien en esos días, por eso no quisiera irse a los nuevos tiangues que se construyen enfrente de esas oficinas.
Fidel Moreno, secretario general de la comuna, dijo el 17 de septiembre pasado que serían 38 las personas que serían llevadas al tiangue a más tardar en enero del 2014, para desocupar las aceras de la Bolívar y mantener la imagen de destino turístico de la ciudad.
Pese a estas pretensiones del Gobierno local, de crear una zona segura de ventas de servicios, varios comerciantes aseguran se resistirán a moverse del sitio porque les afectará la clientela que fluye en la zona.
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