La legendaria coreógrafa y bailarina cubana Alicia Alonso recibió un homenaje en el Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz (FIT), en un acto en el que, a sus casi 93 años, ha insistido en que piensa vivir otros doscientos años, “porque me siento necesitada”.
“Me siento apabullada”, “creo que tengo ganas de llorar”, ha confesado Alicia Alonso tras recibir este premio de manos de Anette Delgado y Dani Hernández, los dos primeros bailarines del Ballet Nacional de Cuba, que ella aún dirige.
La exdirectora general de RTVE y del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, ha sido la encargada de glosar la figura de la bailarina y de repasar la larga lista de definiciones de ella que han ofrecido todos los maestros de la danza o de las artes que la han visto bailar.
“Alicia nació para que Giselle nunca muriera”, “más que bailar flotaba”, es “la transparencia” del movimiento o el “aire”, han sido algunas de las formas de describirla.
Caffarel ha recordado cómo ella impulsó “el milagro cubano de la danza” a través del Ballet Nacional de Cuba, con el que “ha dejado su impronta” en la escena de la danza mundial, y ha advertido que Alicia Alonso sigue dirigiendo como desde hace más de sesenta años, “con firmeza y dulzura”.
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