Política para servir

Fernando Cardenal

Para muchos la palabra “política” es una palabra fea y la unen inconscientemente a corrupción, a personas que ven en los puestos públicos como el “Estado Botín”, porque van a esos puestos no a servir sino a servirse del puesto para el enriquecimiento ilícito personal.

Cuando el gran filósofo griego Aristóteles (nacido en el año 384 antes de Cristo) hablaba de política usaba la palabra griega “polis”, que significa “ciudad”. En aquella democrática Grecia, para el filósofo la política era la tarea de trabajar por el bien de los que viven en la “polis”, en la ciudad, eso era la ciudadanía. En nuestros colegios de Fe y Alegría de Nicaragua tenemos para nuestros alumnos “Programas de Formación en Ciudadanía” y van orientados a ayudar a que los jóvenes se formen en la capacidad de ejercer liderazgo en su aula de clase, en su colegio, en su comunidad y esperamos que después puedan tener liderazgo en el país para transformar la sociedad hacia situaciones de mayor justicia y equidad.

Nosotros podemos hacer de la política una actividad que, sirviendo a la comunidad, nos pueda hacer sentirnos orgullosos ante nosotros mismos, nuestra familia y ante la sociedad en general. Esta concepción del trabajo político la han definido genialmente los obispos de América Latina en su segunda reunión general en la ciudad de Medellín en 1968: “Los cristianos deben considerar su participación en la vida política de la nación como un deber de conciencia y como el ejercicio de la caridad, en su sentido más noble y eficaz para la vida de la comunidad”. (Documento de Justicia, número 16). No sobra ni una palabra.

Lo primero es que debemos considerar nuestra actividad política como un deber de conciencia. Surge como un llamado de nuestra conciencia cristiana. Es algo muy serio y que afecta nuestra conducta moral. No es una tarea al más o menos y que unos pueden asumir y otros si no quieren, no.

Es un ejercicio de la caridad, la virtud teologal más importante, la acción por excelencia que distingue al cristiano. La caridad es la perla preciosa de todas las virtudes. Decir que la acción política es un ejercicio de la caridad es afirmar algo muy serio y muy profundo, de grandísimas consecuencias para quien desea organizar su vida de acuerdo con las enseñanzas de los obispos latinoamericanos. Hay que recordar que esta reunión de Medellín fue después del Concilio Vaticano II. Se convirtió en nuestro Vaticano II para América Latina.

No es un ejercicio de la caridad de cualquier forma, es la forma “más noble” afirman los obispos. Y es una gran verdad. Porque yo, por ejemplo, ayudo desde hace 17 años a unas cuantas personas que viven en extrema pobreza. Ellos me lo agradecen. Ya estoy pagado. Pero si a través de un trabajo político uno logra pasar una ley que favorezca a todos los pobres del país, a lo mejor nadie se da cuenta, nadie me agradece, y por eso esa acción política es tan noble y desinteresada.

Además dicen que es el ejercicio de la caridad en su forma más eficaz. Uno puede ayudar a un pequeño grupo de personas muy pobres, pero con la acción política podríamos ayudar a todo el país. Por eso es más eficaz.

El papa Francisco le dice al rabino judío argentino Skorka, en su libro Entre el cielo y la tierra, que a él “le gusta la política” concebida como “la fuerza responsable del bienestar de la gente”.

Necesitamos muchos jóvenes y profesionales que, con esta concepción de la política, en vez de emigrar a buscar un mejor futuro fuera de Nicaragua, en vez de “cambiar de país”, se queden en Nicaragua para “cambiar el país” a través del trabajo político. El autor es director nacional de fe y alegría.

COMENTARIOS

  1. Niña Vìctima de los Ochenta
    Hace 13 años

    Me encantò su escrito Sr. Cardenal, la benevolencia que le dà a la polìtica el conjunto de valores cristianos en aquellos polìticos que los practiquen realmente podrìa mejorar la situaciòn de todos, pero, lo primero es ¿còmo hacemos que voluntariamente el polìtico reconozca que esta equivocado y provoca un daño enorme?.
    ¿Còmo hacer que cambien su credo basado en valores corruptos por uno sustentado en valores universales constructivos?, esa gente es dura por no decir IMPOSIBLE.

  2. curioso
    Hace 13 años

    este es uno de esos «pastores» guias espirituales como el cardinal obando y el ernestito hablando de lo que es correcto. es como una meretriz dando discursos de moral

  3. feligres
    Hace 13 años

    Hemos cultivado (por mucho tiempo) la mentalidad pordiosera. Hay que abandonar los pulpitos y practiar la predica, y que sean los beneficiados, los que hablen el bien de los benefactors.

  4. fernando
    Hace 13 años

    Yo estoy de acuerdo con el autor. Todo se puede hacer bien o mal. Cuando uno quiere hacer algo bien, los resultados pueden sorprenderlo a uno mismo. Yo no creo que de la política se deba esperar solo cosas malas; eso pasa porque no hemos sabido escoger y hemos sido manipulados para escoger mal y por lo tanto estamos prejuiciados. Si hubiéramos votado por Alemán o Montealegre, todavía tendriamos apagones, y lo de la merienda escolar parecería un sueño irrealizable. Daniel 4-ever

  5. Eddy
    Hace 13 años

    Mi respeto padre cardenal,ya que usted es ejemplo de lo que
    habla,muchos le recordamos con cariño,como coordinador de
    la gran campaña de alfabetizacion de los 80,en todo el pais,y
    donde muchos jovenes participaron y conocieron la realidad
    de nuestro pais,usted fue y sigue siendo un ejemplo de soli-
    daridad,de amlor al projimo y sobre todo de Honestidad.gracias.

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