En 1952 se publicó en México un extraordinario libro escrito por el historiador, ensayista, periodista, diplomático y político colombiano Germán Arciniegas (1900-1999), titulado Entre la libertad y el miedo . Esta obra de literatura política fue en Nicaragua un libro de cabecera para los opositores a la dictadura somocista, que lo obtenían con muchas dificultades propias de la época. Cabe recordar al respecto que quienes luchaban contra el somocismo se distinguían por su afición a la lectura, sobre todo de aquellos libros que exaltaban los valores de la libertad e inspiraban la lucha por la democracia. Entre la libertad y el miedo fue solo uno de los 68 libros que escribió y publicó Germán Arciniegas, pero el que tuvo más influencia internacional. Sus primeras ediciones tuvieron que hacerse en México, porque en Colombia imperaba la cruel dictadura militar del general Gustavo Rojas Pinilla. De manera que la difusión y lectura de aquel libro que escudriñaba la relación entre el miedo de la gente y la imposición y permanencia de las dictaduras, fue prohibida en Colombia y en por lo menos otros diez países de América Latina, en los cuales imperaban dictaduras como la colombiana de Rojas Pinilla y la del general Anastasio Somoza García en Nicaragua.
Ahora, lamentablemente la afición a la lectura se ha reducido de manera significativa en nuestra sociedad y la clase política no es la excepción. Y en algunos países de América Latina y el Caribe siguen existiendo las anacrónicas dictaduras, con modalidades diferentes a las del siglo pasado pero imponiendo el mismo miedo a la gente para impedirle que luche por la auténtica democracia.
En Colombia ya no hay dictadura. A pesar del narcoterrorismo, la democracia se ha consolidado y funciona con eficacia en ese país, de manera que Germán Arciniegas debe haber fallecido satisfecho a sus fecundos 99 años de edad. Sin embargo en Nicaragua la dictadura se ha vuelto a imponer después de haber sido derrotada dos veces consecutivas, en 1979 y en 1990, y como todo régimen autoritario utiliza el miedo para someter a los ciudadanos y aun a sus propios partidarios.
La nueva dictadura, ahora apodada orteguista, tomó el poder en 2007 aprovechando unas elecciones que fueron básicamente limpias, pero se extendió en el 2011 a través del fraude electoral. Dice ser una democracia popular pero para todos los efectos es una ordinaria dictadura, que atemoriza a la gente para mantener a raya a la oposición y consolidarse en el poder. Miedo —para mencionar solo dos casos ejemplares—, por medio de matones motorizados que agreden y disuelven las protestas populares, como el viernes pasado en el 7 Sur de Managua, o mediante el asesinato de activistas opositores, como sucedió en El Carrizo a raíz del fraude electoral de 2011.
El miedo, que frena y paraliza, es un instrumento de dominación eficaz y contundente. Quien inspira temor a otras personas tiene en sus manos, por lo general, un arma poderosa que le permite imponer su voluntad sin generar resistencias u oposiciones. Pero el miedo no es invencible. Hay un antídoto para contrarrestarlo que es el espíritu de libertad que hace crecer a las personas y les da valor para derrotarlo. De eso trata la obra de Germán Arciniegas, Entre la libertad y el miedo, la cual —así como lo fue en la época de la lucha contra el somocismo—, debería ser un libro de consulta e inspiración de los opositores en los actuales tiempos de lucha contra la dictadura orteguista.
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