Tammy Zoad Mendoza M.
Si de lunes a viernes viajar en bus por Managua se ha convertido en una actividad engorrosa, imagínelo un fin de semana cuando la mayoría de puestos de recarga están cerrados, en los pocos que prestan el servicio debe hacer fila más de una hora y si con suerte consigue recarga, todavía falta que el validador del bus que intente abordar reconozca el saldo de su tarjeta (algo que no sucede con frecuencia) aunque tenga suficiente para pagar su pasaje.
Meyling Mejía y su acompañante dejaron pasar cuatro rutas que podrían llevarlos a su destino, pero tuvieron que esperar, mientras agitaban una y otra vez sus 2.50 córdobas en la mano, al bus que sí reciba el pago en efectivo. Todo porque su tarjeta TUC, recargada un día antes con 60 córdobas, marcaba rojo en los validadores de las unidades de la ruta 102 en las que intentaron subir.
AGOTADOR Y FRUSTRANTE
Aunque la empresa asegura que son 600 puntos de recarga en la capital, la mayoría de estos puestos son negocios independientes que cierran los fines de semana o sencillamente desistieron de prestar el servicio por la baja tasa de ganancias.
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En un recorrido realizado por LA PRENSA, en diferentes unidades, por las principales calles desde el Siete Sur hasta la Carretera Norte y el Mayoreo casi ningún puesto de recarga estaba abierto y los pocos que lo estaban no tenían saldo. Únicamente la sucursal de MPeso en MultiCentro Las Américas realizaba recargas. Mientras en las paradas de buses no había ninguna de las famosas “sombrillas” donde trabajadores de MPeso realizan las recargas.
Los fines de semana no hay dónde recargar. No hay suficientes buses de uso mixto y tampoco hay a quién consultar en caso de problemas con las tarjetas o los validadores; no hay edecanes en las unidades y los números de atención al cliente siempre están ocupados o la llamada no es atendida.
Caminar y caminar buscando dónde recargar. Hacer filas y filas para poder recargar. Esperar y esperar hasta que llegue un bus que acepte su dinero.
PRESIÓN A CONDUCTORES
Así son los fines de semana para los usuarios del transporte colectivo de Managua que deben lidiar con las pocas condiciones y las deficiencias del sistema de MPeso, empresa encargada del sistema de pagos electrónicos que el Instituto Regulador del Transporte Municipal de Managua (Irtramma) ordenó implementar en la capital a mediados del año.
Pero en las últimas semanas y sin consultas o avisos previos, en las cooperativas se dictó la orden. “Se van a sacar cuatro buses de tarjetas y uno mixto”, dice José García, chofer de la ruta 102. “Si un anciano o un ciego me pide que lo suba, no puedo. Si agarro esos 2.50 me clavan una multa de cuatro mil quinientos o me corren, no solo nos acompañan edecanes, el Irtramma nos fiscaliza con civiles”.
En efecto, en menos de una hora cinco adultos mayores intentaron abordar esta unidad. Solo uno tenía saldo en su tarjeta. El resto quedó esperando bajo el sol a que llegara un bus de uso mixto o algún buen samaritano que pasara la tarjeta por ellos, como han tenido que hacer muchos para no bajarse del bus cuando el validador enciende las luces rojas.
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