EFE
“No voy a ceder cuando se trata de la fiabilidad y el crédito de Estados Unidos”, aseveró Obama, quien recordó que el techo de deuda no aumenta más el déficit ya que simplemente autoriza al Tesoro a realizar pagos de gastos ya comprometidos por el Congreso.
El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, insistió hoy en que el aumento del techo de deuda esté vinculado a un compromiso de reducir el gasto público, algo que los republicanos exigen que se centre en partidas sociales y se acompañe con impuestos bajos.
“No podemos aumentar el techo de endeudamiento sin hacer algo sobre las causas que nos están llevando a tomar más dinero prestado y vivir por encima de nuestras posibilidades”, advirtió Boehner en rueda de prensa en el Capitolio.
Boehner opinó que Obama busca una “rendición incondicional” de los republicanos, y afirmó: “Ese no es el modo en que funciona el Gobierno”.
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Aunque el presidente estadounidense, Barack Obama, está dispuesto a negociar con los republicanos sobre cualquier aspecto del presupuesto, estos dicen que no lo harán.
Obama quiere negociar siempre y cuando no penda “la amenaza del caos económico” sobre la cabeza de los estadounidenses, y advirtió de que “la extorsión” no puede convertirse en “una rutina”.
El mandatario estadounidense ofreció este martes a los republicanos la posibilidad de autorizar un aumento del techo de deuda por un periodo corto, durante el cual se negociaría la reducción del déficit sin exclusión de ningún capítulo.
“Dejemos estas amenazas lejos de nuestras familias y nuestros negocios, y empecemos a trabajar”, dijo Obama en una conferencia en la que volvió a acusar a una facción radical republicana de haber buscado la parálisis del Gobierno federal desde el principio y de haber presionado para ello al presidente de la Cámara baja, John Boehner.
Tras más de una semana —desde que diera comienzo la paralización parcial de la Administración— Obama reiteró su intención de dialogar con la bancada republicana sobre “todos aquellos asuntos que ellos consideren”, pero no bajo amenazas.
Obama se refirió así a los repetidos intentos de los congresistas republicanos de incluir en la ley de financiación temporal una disposición que eliminaría los fondos para la reforma sanitaria promulgada por el presidente en 2010.
Volvió a exigir a la oposición que, sin concesiones, reabra la Administración federal, que mantiene servicios públicos cerrados y centenares de miles de funcionarios en casa, y autorice el aumento del techo de endeudamiento.
El presidente estadounidense comparó la estrategia de no aumentar el techo de endeudamiento con “una bomba nuclear, un arma demasiado horrible para ser usada”.
“Déjenme ser claro, no hay escenario u opción buena, no hay un remedio extraordinario, no hay varita mágica que nos permita evitar el caos que se desencadenaría por primera vez en nuestra historia si no pagamos nuestras facturas”, advirtió Obama.
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