LA PRENSA/Maynor Valenzuela

Elegías a mano limpia

“Este libro es un pedazo de mi vida con la cual cierro un capítulo y le pongo la tapa al pomo —como dice el último de los poemas, Epitafio—, y miro hacia adelante”. Con esta frase el poeta Carlos Perezalonso valora su nuevo poemario de amor y reflexiones A mano limpia, con el cual clausura una etapa dramática de su vida lírica y pasional.

“Este libro es un pedazo de mi vida con la cual cierro un capítulo y le pongo la tapa al pomo —como dice el último de los poemas, Epitafio—, y miro hacia adelante”. Con esta frase el poeta Carlos Perezalonso valora su nuevo poemario de amor y reflexiones A mano limpia, con el cual clausura una etapa dramática de su vida lírica y pasional.

El poeta advierte a los lectores que este libro no es de lectura corrida y conversacional, sino que tiene algunos planteamientos de sintaxis y versificación más elaborada; “por lo general es un libro que aborda con intensidad la desilusión y el dolor”, destaca el bardo.

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El libro A mano limpia será presentado por el escritor Erwin Silva mañana a las 6:30 p.m. Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, INCH. (Entrada Las Colinas siete cuadra arriba).

Con este libro cierra una etapa de su vida, dice el poeta, y abre uno nuevo al escribir El jardín de la cuchilla (2013), texto inédito con versos de júbilo por la vida, el reencuentro con León, y su nuevo casamiento con la escritora Celia Sandino.

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En escalas poéticas

Su contenido está estructurado en seis escalas poéticas, “y es como una partitura de música”, explica. La primera la tituló A mano limpia —como el mismo nombre del libro—, porque piensa que “la mano es la continuación directa del corazón y el cerebro”. En este sentido rechaza los procesos de escribir en máquina o computadora.

La segunda escala El jardín, describe acontecimientos dramáticos de cosas que suceden, o bien de la vida de reptiles que viven en el patio de su casa.

“Observo un mundo que me dice cosas en poesía, por ejemplo, los vestidos colgados secándose al sol mecidos por el viento me permiten cuestionar estados emotivos; o bien un perro zompopo subiendo por el descarado mango, sin saber que al día siguiente talaran el árbol donde habita”, expone la razón de escribir.

Pájaro herido es la tercera escala y aborda poéticamente su vida transcurrida en el sur de México cuando se dedicaba a la pesca de tiburones; así de los episodios dolorosos de la separación de su exmujer, que le causó “quebrantos y soledad”, recuerda.

En la cuarta escala Problemas con Margarita, hay varios poemas narrativos, pero la mayoría está dominada por un prosema que habla de las margaritas que ha existido en su vida literaria, como la Margarita Debayle y Margarita Gautier, entre otras.

Decires y desdecires es otra de su escala que describe amaneceres en Nagarote y otros paisajes. Y concluye con Minotauros, versos cargados de alegorías mitológicas contextualizadas en tiempos presentes.

Sus anteriores libros

En 1959 publica Nosotros tres (1959); luego vinieron El otro rostro (1966); Vida, el sol (1976); Cegua de la noche (1990); Orígenes y exilio (2002); Estancias y consignaciones (2006); Ocaso en El Tránsito (2009); estos poemarios abordan desde su lenguaje lírico temas del amor, muerte, tiempo y el paisaje.

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