Armonía: unidad en la pluralidad

Luis Rocha

Las bellas artes en la familia Chamorro y sus descendientes, tienen su punto de partida, genéticamente hablando, en el apellido Cardenal. Herencia biológica y artística. Vida que procede de la vida para heredar vida y belleza. Desde luego que me estoy refiriendo a doña Margarita Cardenal de Chamorro (1900-1998), presente aquí con su obra, a quien desde hoy rendimos homenaje en este INCH. Ella es la raíz —llamada con afecto por sus familiares, “la Mimí”—, de un gran árbol genealógico de creaturas proclives a la libertad y al arte.

En ella está el origen de esa sensibilidad que hoy les es común a hijos, nietos y bisnietos, y a quienes felizmente continúen esa vena y veta artística que abarca no solo la pintura, sino la fotografía, bordados, puntos de cruz, en fin, todo aquello que conlleva belleza. El párrafo introductorio a la “Breve Historia y Antología de la Estética” de José María Valverde inspiró el título y el desarrollo de esta presentación: “En Grecia, el pitagorismo presenta la primera gran cuestión estética: la armonía —auditiva y visual—. Lo que nos interesa es que, desde el pitagorismo, cabe pensar que en todo lo que nos encanta y atrae por su forma pueda (¿quizá deba siempre?), haber alguna formalidad universal, objetiva e incluso mensurable en términos numéricos: es decir, que la belleza acaso implique algún modo de estructura armónica. Armonía, claro está, supone una combinación de elementos, una unidad en una pluralidad”…

Hoy está en este salón del INCH una excelente representación familiar, con sus cuadros, de los muchos y buenos artistas descendientes de la precursora que fue doña Margarita. En ella están, incluso, quienes por razones de espacio no están. Se siente armonía: unidad en la pluralidad. Aquí está el Mártir de las Libertades Públicas y Héroe de la Patria, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (1924-1978), además de pintor, extraordinario narrador, cuyos testimonios y cuentos merecen un lugar especial en la historia de nuestra literatura.

Quiero hacer énfasis en que fue para mí una agradable sorpresa saber que también su hermano Jaime Chamorro Cardenal (1934), pintó acuarelas en la cárcel. Ambos demostraron que incluso tras los barrotes, la pintura —como la escritura— no tiene barrotes. La pintura es libertad. Esa sería otra herencia de doña Margarita, y el estar siempre conscientes de que “no hay más verdad que aquella que nos hace vivir”. No está aquí gráficamente representado, en esta exposición, ni lo pudiera estar por lo escaso y desperdigado de su producción fotográfica, Xavier Chamorro Cardenal, quien, me consta, tomó excelentes fotografías desde la oscuridad de sus ojos, con la luminosidad de su alma.

Flanqueando a doña Margarita está esa representación familiar a la que me refería. Unidos, porque provienen de una unidad, y plurales, porque incursionan en todas las técnicas, con pinturas y fotografías. “La misión es pintar” y fotografiar. El arte: la verdad que nos hace vivir en las luces, caprichos marinos y cósmicos, de los dibujos en tinta coloreado digital, de Jaime Martín Chamorro Argeñal (1962), de Sagrario Chamorro Argeñal (1967), los dibujos “mimetizados” de Leonardo Barreto (1957), la felicidad y la alegría de Violeta Bárcenas Chamorro (1973), hija de Claudia Lucía Chamorro (1953), Cayetana, de quien la doctora María Dolores G. Torres con justicia afirmó que “la perseverancia y tenacidad de Cayetana volcadas en sus acuarelas es producto de un largo recorrido, venciendo obstáculos y superando dificultades, para presentarnos una visión optimista de la vida al recrear a través de su universo artístico una realidad en la que se pueda existir y soñar”. Esto, escrito sobre Cayetana es aplicable a todos, dueños de sus propios universos artísticos. Porque, como la misma Dolores escribió en el 2001, a propósito de un pintor cubano que nos visitó: “Dentro de la pluralidad de estilos que predominan en el mundo artístico contemporáneo” encontramos aquí “la recuperación del oficio” de pintar, unidas al interés por la técnica depurada y factura impecable, que acompañan al “buen hacer”.

El hilo conductor de la genética en esta familia, salta a la vista, por ejemplo, las ilustraciones de El enigma de las alemanas de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, son acuarelas de su hija Cayetana. Estirpe Sangrienta: Los Somoza, tiene óleos de su padre, Pedro Joaquín. Hay uno que me llama especialmente la atención, en el que a la derecha figura una litera, enfrente una pila, y más arriba una ventana, muy pequeña, con barrotes. A través de los barrotes se divisa el azul de la libertad. Ese óleo me recuerda el poema Ventana de Alfonso Cortés, del que cito el primer cuarteto:

Un trozo azul tiene mayor/ intensidad que todo el cielo,/yo siento que allí vive, a flor/ del éxtasis feliz, mi anhelo.

¿No es esta una lección estética? ¿Alguien nos puede arrebatar ese trozo de cielo? Alfonso lo describe y Pedro lo pinta, porque ahí vive nuestro anhelo.

Mercedes y yo tenemos en nuestra finca “Extremadura” una inmensa ceiba de aproximadamente 150 años. Por un tiempo la llamamos “el abuelo de todos los árboles”, e igual podríamos haberla llamado “la abuela de todos los árboles”. Árbol sagrado de los mayas, es hasta la fecha motivo de admiración de amigos y visitantes, y para nuestros nietos más pequeños ha venido siendo el lugar misterioso en donde, en los enormes huecos que con el tiempo se han venido formando, como misteriosas cuevas, en el tronco del que parten inmensas raíces que se sumergen en la tierra, habitan buenos duendes que la cuidan, así como en sus ramas, del grosor de un árbol, hadas. Doña Margarita Cardenal de Chamorro es también esa enorme ceiba —que un día y en memoria del P. Ángel Martínez Baigorri, S.J., con unos jesuitas mayas bautizamos como “La ceiba del ángel”— poblada de duendes y hadas, pintores y fotógrafos, en fin, seres “encantados” por la belleza. Su savia es el arte transmitido por generaciones, y su ángel, ella misma. El autor es poeta y escritor. “Extremadura”, Masatepe, 15 de septiembre de 2013. Texto resumido de su Presentación de la Exposición de pintura en homenaje a doña margarita cardenal de chamorro, celebrada en el instituto nicaragüense de cultura hispánica (INCH) el martes 1 de octubre de 2013.

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