El pasado 4 de septiembre el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) presentó al presidente de la república y su gabinete de gobierno el documento de agenda 2013-2016, donde se encuentra plasmada una propuesta estratégica de trabajar cinco elementos esenciales para el desarrollo económico y social de Nicaragua. Estos cinco pilares serían: gobernabilidad y seguridad jurídica, infraestructura, un mercado formal, la capacitación técnica, financiamiento y tecnología con asociatividad.
Este encuentro generó una serie de comentarios de personalidades, que van desde lo positivo del diálogo y el consenso, hasta lo negativo de “hacerle el lado al gobierno” como decimos en Nicaragua. Analizando los pilares estratégicos del Cosep, este encuentro es el primer movimiento y dicho sea de paso muy acertado por los empresarios al dar a conocer sus planes, y el Gobierno con un buen paso igual de escucharlos y mantener buenas relaciones con la empresa privada.
Bajo esta premisa, en materia económica se debe pensar con cabeza fría y actuar con madurez y prudencia, elementos hasta la fecha muy bien manejados por ambos; empresarios y Gobierno. Las ideologías políticas y los matices sentimentales no tienen cabida cuando hablamos de negocios, dado que el interés prioritario es ganar ganar. Este interés hasta la fecha ha generado muy buenos resultados entre ellos; estabilidad económica y, con estabilidad; inversiones y empleo, garantizando de esta manera el sustento de miles de familias nicaragüenses.
En los cinco pilares de la estrategia empresarial, el Cosep ratifica los puntos claves a tratar para diseñar y planificar la plataforma necesaria que permita desarrollo, no solo económico sino político y social. Aborda la problemática comercial, la competitividad, la necesidad de crear capacidades y de una manera muy a lo “asesor” la gobernabilidad y seguridad jurídica como el elemento clave de respeto a las reglas de convivencia ciudadana y económica.
El Gobierno como tal es un “empresario público”, con una visión de generar para recaudar, aún cuando sus fundamentos son de un facilitador del desarrollo y las relaciones comerciales, también posee intereses de aumentar sus arcas públicas y así generar mayor inversión pública. El inconveniente se da cuando en esta dinámica el Gobierno quien representa al Estado se vuelve juez y parte dando inicio al conflicto de intereses entre generar riqueza y la búsqueda de mantener el poder. Quiero recalcar que no hablo de partidos políticos en el poder sino del Gobierno como parte del Estado y su naturaleza funcional así sea de cualquier ideología.
El punto que tiene a favor el Cosep es que el Gobierno es administrado por hombres y entre estos hombres hay empresarios, siendo aquí donde los intereses se definen aún más. Todos los empresarios saben que los cinco pilares propuestos por el Cosep son de un beneficio global para el país, tanto para el Gobierno y los gobernados, como para las pymes y de igual manera para los miles de nicaragüenses que se encuentran en el subempleo como beneficiarios indirectos.
La propuesta está equilibrada, tiene coherencia y está fundamentada en los principios de desarrollo, Estado de derecho, libertad de empresa y de asociación, inversión, competitividad, creación y fortalecimiento de capacidades. Esperemos que el Gobierno la apoye y la incluya en su agenda. El autor es Economista y Abogado. Coordinador de Programas Sociales AID Social Nicaragua.
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