Luis Adolfo Medal Mendieta
Nicaragua requiere de una nueva educación, como condición indispensable, para iniciar un desarrollo sostenible. Esta educación deberá de ser cívica, científica, tecnológica y humanista; deberá ser una educación, que nos prepare en las tecnologías modernas de la producción agropecuaria e industrial. Y que nos forme como ciudadanos y nos enseñe a vivir en democracia.
Para mejorar radicalmente la educación en Nicaragua tenemos que partir del reconocimiento de sus graves deficiencias, ya que la premisa fundamental para resolver un problema es reconocer su existencia, y por mucho que se quiera maquillar la situación actual, la realidad es testaruda y los hechos son los siguientes:
• Muchos de los jóvenes que logran terminar sus estudios universitarios no encuentran trabajo. Más de 150,000 profesionales han emigrado de Nicaragua en los últimos 35 años, y más de 100,000 profesionales en el país están desempleados o trabajando en cualquier cosa ajena a su profesión.
• Nicaragua es uno de los países del mundo con menor educación tecnológica. Hay sobreabundancia de licenciados y letrados y carencia de los científicos, técnicos e ingenieros requeridos para el desarrollo agroindustrial e industrial de Nicaragua.
• La mayor parte de las llamadas universidades carecen de laboratorios y no hacen prácticamente ninguna investigación que sirva al desarrollo de Nicaragua.
• Se estima que uno de cada cinco nicaragüenses adultos es analfabeta funcional y más de medio millón de niños y adolescentes no asisten a la escuela.
• El promedio de escolaridad nacional es de solo cinco años, mientras que en Costa Rica o El Salvador, es de once y nueve años respectivamente. En los países desarrollados es de catorce o más años.
• Se estima que cerca del noventa por ciento de los nicaragüenses son analfabetos modernos: no dominan el inglés ni las tecnologías de la información y comunicaciones (TICs), es decir la computadora y el internet.
• La formación de los docentes en Nicaragua no es de nivel terciario. Los salarios de los docentes ni siquiera cubren la mitad del costo de la canasta básica.
• Las tecnologías productivas en los cultivos como el maíz y los frijoles son primitivas y de bajísimos rendimientos (18 quintales por manzana), lo que demuestra la carencia de educación agropecuaria.
• Asimismo la ganadería es mayoritariamente extensiva y de baja productividad, el promedio nacional de cinco litros de leche al día es apenas la quinta parte de los rendimientos de países vecinos.
Para construir la nueva educación para la nueva Nicaragua, proponemos una revolución educativa que implemente, entre otros cambios, los siguientes:
Creación a nivel nacional de los bachilleratos tecnológicos: agrícola, pesqueros, forestales, mineros, pecuarios, agroindustriales, tecnología de alimentos, industriales, textiles, etc., que permitirán la transformación productiva de Nicaragua.
Programa Nacional de Modernización de la Infraestructura (edificios, aulas, luz, agua, internet), el equipamiento (laboratorios, bibliotecas, talleres, etc.) y el mobiliario escolar.
Educación de los docentes en Escuelas Normales Universitarias.
Ley salarial de la carrera docente; salarios del docente de preescolar y primaria no podrá ser menor del costo de la canasta básica.
Asignación en el presupuesto de la República de una cantidad no inferior al ocho por ciento del PIB para la educación básica y técnica.
Reforma a la Ley del 6 por ciento para las Universidades: El 6 por ciento se utilizará prioritariamente para financiar las carreras científicas y tecnológicas que promuevan el desarrollo agroindustrial e integral de Nicaragua. Rendición de cuentas de las universidades.
Programa Nacional de Alfabetización Integral: dominio real de la Lectoescritura y de las Matemáticas básicas.
Programa Nacional de la Alfabetización Moderna: dominio del inglés, Tecnología de la Información y Comunicación (TICs) y de un tercer idioma. El autor es Directivo del Movimiento 3RNicaragua.