Nohelia González
Nicaragua logró su meta de reducir el hambre a la mitad con antelación a los plazos fijados por los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) gracias a los esfuerzos realizados por el país desde 1990 y en particular al impacto que tuvo el programa Red de Protección Social (RPS), impulsado entre 2000 y 2006.
Así lo destaca el informe “El Estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2013” que fue publicado este martes por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Según este informe, Nicaragua redujo los niveles de subnutrición de 55 por ciento entre 1990 y 1992 a 22 por ciento entre 2011 y 2013, no obstante señala que haber logrado esta meta “no es razón para complacencia, ya que la actual prevalencia de la subnutrición es todavía un alto 22 por ciento”.
Entre 2000 y 2006 el Gobierno de Nicaragua (final de gobierno de Arnoldo Alemán y el gobierno de Enrique Bolaños) impulsó una serie de programas para hacer frente a los problemas de la desnutrición y el hambre —señala la FAO— entre los que menciona el programa de transferencia de dinero condicional, Red de Protección Social, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
En este sentido las personas que vivían en pobreza extrema (US$$1.25 por día o menos) disminuyeron de un 18 por ciento en 1993 a un 12 por ciento en 2005.
“A pesar de la pobreza generalizada, el aumento de la producción agrícola, especialmente la de los pequeños agricultores y el consiguiente aumento de la disponibilidad de alimentos ha contribuido significativamente a la reducción de la prevalencia del hambre”, agrega la FAO y enfatiza en que “si esta tasa de disminución continúa, el país estaría en camino de cumplir la meta de los ODM de reducir a la mitad la prevalencia de la pobreza extrema para el año 2015”.
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“Este programa de transferencia de dinero condicional implementado entre 2000-2006 dio lugar a una disminución de cinco puntos porcentuales en el retraso del crecimiento en menores de cinco años después de solo dos años de ejecución”, reconoce la FAO en su informe.
El programa fue elogiado internacionalmente por sus logros. Según el Instituto Internacional de Investigación sobre políticas alimentarias (IFPRI), la evaluación de la primera fase del RPS determinó que “el programa había incrementado considerablemente la inscripción escolar y otros indicadores educativos. Quizás aún más notablemente, había reducido el retraso en el crecimiento en cinco puntos porcentuales en las comunidades en tratamiento, un resultado inesperadamente alto”.
Nicaragua fue premiada recientemente junto con 38 países latinoamericanos por haber logrado reducir el hambre a la mitad. El premio fue recibido por el vicepresidente de Nicaragua, Omar Hallesleven Acevedo en la sede mundial de la FAO en Roma, Italia.
Mario Arana, expresidente del Banco Central de Nicaragua explica que el programa Red de Protección Social es un proyecto que debería retomar el país, sobre todo en áreas de extrema pobreza, porque produce buenos resultados.
“Realmente ha probado ser exitoso y efectivo en el caso de Nicaragua de manera comprobada, es decir años después se siguen detectando los efectos de cómo se mejoró la asimilación de la educación. En su momento aumentó la retención escolar en los hogares donde se ejecutó el programa”, dice Arana.
En cuanto a los motivos del abandono gubernamental del proyecto, explica Arana, que era un programa controversial en el Gobierno porque no era barato y no se podía universalizar, pero tuvo un impacto muy positivo.
ESTABILIDAD ECONÓMICA
El informe indica que gran parte de este progreso fue resultado del periodo de estabilidad económica vivida después de varios años de agitación política y económica de la década de los ochenta y una serie de catástrofes naturales. La estabilidad permitió a los gobiernos cambiar el enfoque de los planes de socorro en emergencia a corto plazo por planes de desarrollo de largo plazo contra la pobreza.
En este sentido, la FAO destaca que políticas bien orientadas, diversificación de la producción de alimentos, mayor acceso a mercados internacionales, mediante el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica y algunas condiciones favorables de comercio, han amortiguado los efectos de los desastres y le han permitido desarrollar la producción al sector agrícola.
El valor per cápita de la producción de alimentos se ha incrementado en 68 por ciento desde 1990 a 1992, y con ello se ha adecuado la oferta calórica alimentaria encima del cien por ciento a comienzos del nuevo milenio, sostiene el informe de la FAO.
“El aumento de suministros de granos y verduras ha aumentado el suministro de proteínas diarias de 46 gramos por habitante en 1990-1992 a 65 gramos por cápita en 2007-09”, detalla.
La agricultura de Nicaragua en su mayor parte es de pequeña escala, caracterizada por el trabajo intensivo, limitada productividad, áreas de producción limitadas, bajos ingresos para adopción de tecnología, bajos niveles educativos y limitado acceso al crédito.
Por esta razón la FAO destaca los esfuerzos por superar estos obstáculos mediante la implementación de los Programas Agroalimentarios de Semilla, que promueve la transferencia de tecnología y el Programa Productivo Alimentario que ha dado acceso a la tierra a unos 75,000 hogares rurales pobres, y a otros activos productivos como animales, semillas y fertilizantes.
Según la FAO en 2005, un 32 por ciento de la población vivía con menos de dos dólares al día o menos. La tasa de pobreza “es hasta cuatro veces más alta en las zonas rurales que en las áreas urbanas”, refiere.
(Colaboración de Carla Torres)
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