WASHINGTON/AFP/AP
“Es una vergüenza que estas personas, elegidas para representar al país, acaben representando al Tea Party (ala conservadora del Partido Republicano) y a los anarquistas”, bramó Harry Reid, jefe de la mayoría demócrata del Senado.
El legislador republicano Ted Poe publicó en Twitter: “Estamos en esta situación porque el presidente y los demócratas del Senado querían este resultado desde el inicio”.
Entre diciembre de 1995 y enero de 1996, durante la presidencia de Bill Clinton, hubo otro “cierre” del Gobierno federal que duró casi un mes. El crecimiento económico del país quedó entonces amputado de un punto porcentual.
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Letreros de “CERRADO” encontraron las personas que ayer pretendían visitar la Estatua de la Libertad, parques, el museo Smithsonian y sitios históricos en diversas partes de Estados Unidos. Quienes solicitaban por teléfono algún tipo de asistencia al Gobierno solo escucharon el mensaje de una contestadora automática.
Mientras, unos 800,000 empleados públicos de servicios considerados no esenciales, de un total de dos millones, tendrán que quedarse en casa sin sueldo hasta nueva orden.
El lunes en la noche fracasaron las negociaciones entre republicanos y demócratas para consensuar el presupuesto para el ejercicio fiscal 2013-2014. La crisis se podría agravar si antes del 17 de octubre ambas partes no acuerdan sobre un aumento del límite legal de endeudamiento. EE. UU. podría verse incapacitado para hacer frente a sus obligaciones financieras y hallarse así en default sobre parte de su deuda.
Ayer, en un discurso en la Casa Blanca, el presidente Barack Obama manifestó que los republicanos lanzaron una “cruzada ideológica” para intentar acabar con su reforma de la salud, aprobada en 2010 y centro de la disputa por fondos en el Congreso. “Aprueben un presupuesto y terminen la parálisis”, exigió Obama.
“OBAMACARE”
La razón de fondo del bloqueo es el financiamiento de la llamada “Obamacare”, la emblemática reforma del sistema de salud de Obama. El Partido Republicano se opone a la implementación de esa ley, que obliga a las empresas a pagar seguros de salud a sus empleados y prevé ayudas del Gobierno a las personas que no tengan dinero para pagarse uno por sí mismas.
Según esta reforma, todo estadounidense deberá tener un seguro para el 1 de enero de 2014, pero los republicanos quieren impedir su aplicación, alegando que el sistema constituye un abuso de poder del Estado federal y que haría disparar el presupuesto.
Los republicanos de la Cámara de Representantes sugirieron pasar leyes para reabrir las agencias gubernamentales una por una. Ayer estudiaban someter a votación medidas correspondientes a los parques, museos y monumentos nacionales; el departamento dedicado a los veteranos de guerra; y las operaciones para financiar el funcionamiento de la capital federal, que no tiene presupuesto autónomo.
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