Tatiana Rothschuh
Con la llegada de las aguas del río Frío, su muy degradada subcuenca sur padece de severo impacto por la escorrentía de suelos costarricenses, identificando a dos de los principales ríos ticos, el Sarapiquí y el río San Carlos como los ríos de Costa Rica que arrastran enormes cantidades de sedimentos hacia el río San Juan, el primero lleva concentraciones de 103.7 a 864 Ton/día y el aporte del Río San Carlos es de 35.6 a 1,209.6 Ton /día.
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Las acusaciones de la presidenta costarricense, Laura Chinchilla, contra Nicaragua que apuntan a la supuesta construcción de “dos canales” y daños en la zona de conflicto, no tienen fundamento “no los muestran en mapas y no he visto evidencias”, sostuvo el científico nicaragüense, doctor Salvador Montenegro Guillén, director del Centro para la Investigación en Recursos Acuáticos CIRA, de la UNAN – Managua.
Montenegro, quien integró un Grupo Ad Hoc de organizaciones ambientalistas y académicas nicaragüenses en atención a la crisis surgida entre Nicaragua y Costa Rica y que realizaron una inspección in situ a raíz del conflicto, considera que la arremetida de la mandataria costarricense “es otro esfuerzo por desviar la opinión pública de los problemas nacionales ticos”.
“Constatamos el trabajo de limpieza en un tramo del caño que conecta a Harbour Head cuya apertura en su parte alta rehabilitará la comunicación de la misma con el río San Juan. Recorrimos la Bahía Harbour Head, la masiva barra de sedimentos que la separa del mar, los manglares y otros sitios de interés ambiental”, contiene el Informe de la Misión Técnica Ambiental de Observación del área de dragado en San Juan de Nicaragua, realizado por representantes del CIRA-UNAN, el Centro Humboldt, Fundación del Río, Amictlan, Hijos del Río, entre otros.
“No encontramos daños visibles sobre territorios extranjeros, en el área del sitio de intervención del proyecto, que pudieran ser observados desde los sitios visitados durante el recorrido realizado, y que fueran atribuibles al dragado mecánico ni a la rehabilitación manual hecha por obreros”, agrega.
La Misión Técnica indicó que “desde las tres millas náuticas aguas abajo de El Castillo, donde la margen sur del río comienza a ser frontera, hasta Punta Castilla, final de la misma en tierra firme, se observa a lo largo de la ribera sur del Río San Juan en territorio costarricense, la sustitución de la cobertura boscosa, principalmente por pastos o monocultivos con fines agroindustriales, degradando sustantivamente uno de los ecosistemas de mayor producción biológica del mundo, como es el bosque húmedo y muy húmedo tropical”.
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