Celebran en honor a San Jerónimo

Le bailan a “Tata Chombo”

La mañana de ayer, la celebración de las festividades en honor al patrono de los masayas, San Jerónimo, tuvo dos momentos bastante emotivos en la Ciudad de Las Flores, Masaya.

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A San Jerónimo también lo festejaron en Bluefields, Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS). Ahí cautivó a miles de pobladores que salieron a las calles a conmemorar la visita que el santo patrono de Masaya hizo a esta ciudad caribeña en 1920.

“San Jerónimo vino a Bluefields en manos de la familia Obando, desde esa fecha San Jerónimo se celebra ininterrumpidamente”, dijo Carlos Eddy Monterrey, estudioso del santo, también conocido como “Doctor de los pobres”.

Ayer, desde las 7:00 de la mañana, dos de las tres familias que celebran a “Tata Chombo” salieron a las calles a bailar al santo, con el resguardo de la Policía, para evitar alteraciones al orden público.

El comisionado y jefe regional de la Secretaría Ejecutiva de la Policía Nacional, Rolando Coulson, dijo que la fiesta se realizó en orden.

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Noel Gallegos y Sergio León

La mañana de ayer, la celebración de las festividades en honor al patrono de los masayas, San Jerónimo, tuvo dos momentos bastante emotivos en la Ciudad de Las Flores, Masaya.

El primero se ofreció en el interior de la parroquia San Jerónimo, cuando centenares de peregrinos y locales abarrotaron el templo para escuchar la solemnidad de la Eucaristía presidida por monseñor Silvio José Báez, concelebrada por el cura párroco José Antonio Espinoza, monseñor Estanislao García y demás sacerdotes invitados.

Los fieles, ataviados con trajes folclóricos o con candelas en las manos, escucharon atentamente el mensaje de su pastor.

“La fiesta de San jerónimo es una fiesta folclórica. Es cuando este pueblo se desborda en manifestaciones culturales de una belleza incomparable. Es un momento de cohesión social y cultural en el pueblo de Masaya. Los masayas nos sentimos vinculados con cariño a San Jerónimo, a quien llamamos el doctor de los pobres, el cura sin medicina”, dijo Báez.

“Esta es una fiesta religiosa que nos pone en contacto con el ministerio de Dios. Nos debe de hacer recordar que somos criaturas de Dios, amados y cuidados por Él. Esta es una fiesta no solo religiosa, sino cristiana, por eso el centro de la fiesta tiene que ser Jesucristo, que nos invita a seguirlo, según la palabra del Evangelio. Estas fiestas son un tesoro cultural y religioso que Masaya ofrece a todo el país”, apuntó el prelado.

La segunda parte fue al concluir la misa, cuando la imagen fue llevada en hombros por sus fieles hacia la Basílica Menor de La Asunción. En este trayecto los promesantes bailaban al son de los filarmónicos, como una forma de pagar sus promesas.

Entre el gentío bailaba el niño Royne López, de 8 años, junto a doña Azucena López, quien llegó desde Granada, para “pagar una promesa” a Chombito, porque ella sufrió tres trombosis seguidos hace diez años y pidió con mucha fe y resultó. “Espero que todas las personas que venimos lo hagamos sin tomar (licor), porque si uno va a pagar su promesa, pues que lo haga de corazón. Este niño también estuvo mal y le ofrecí traerlo año con año”, dijo la señora, bajo un ardiente sol.

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