Doce coches bomba estallaron ayer en la mañana en nueve zonas en Bagdad, seis de ellas de mayoría chiíta, una mixta y dos de mayoría sunita, y dejaron 52 personas muertas, según responsables médicos y de seguridad.
Los ataques no fueron reivindicados, pero desde hace varios meses grupos vinculados a los insurgente sunitas de Al Qaeda atacan mezquitas, funerales y campos de futbol frecuentados por la comunidad chiíta.
La violencia deja más de 4,700 muertos en lo que va de año, según un balance en base a fuentes médicas y de seguridad.
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