Shanghai AFP / EFE
Los analistas consultados por la AFP son sin embargo más cautos. “La zona de libre comercio demuestra que el Gobierno quiere hacer reformas”, asegura Stefan Sack, vicepresidente de la cámara europea de comercio en China. “Habrá que ver qué tipo de regulaciones serán realmente aplicadas. Pero una única zona de libre comercio en Shanghai no cambiará la manera en que se hacen negocios en China”, añadió.
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China puso en marcha ayer una zona de libre comercio en Shanghai donde se pondrán a prueba reformas económicas para estimular la segunda economía mundial y que podrían aplicarse luego a otras zonas del país . “El establecimiento de una zona de libre comercio en Shanghai es un decisión significativa de China para adaptarse a las nuevas tendencias de la economía y el comercio global e implementar una estrategia de apertura más activa”, dijo en un comunicado el ministro de Comercio Gao Hucheng, quien participó en la ceremonia de inauguración.
Shanghai, que ya es la capital financiera y comercial de China y cuenta con el puerto mercante más activo del mundo, se dota así desde hoy de un área donde experimentará, formalmente ya fuera de las fronteras chinas, qué ocurre si permite el libre cambio del yuan o deja los tipos de interés bancario en manos del mercado.
La idea del Gobierno chino es que durante esos primeros tres años la zona sirva para poner a prueba reformas económicas y un sistema de regulaciones que le permita llevar a cabo más pasos de apertura con éxito, por lo que en 2016 se evaluará su funcionamiento, explicó Dai Haibo, subsecretario general del Gobierno de Shanghai.
RESTRICCIONES
En la zona también se levantarán las restricciones a las inversiones extranjeras y se reducirán los controles en 18 actividades del sector servicios, entre ellos las finanzas, la navegación o la cultura. Varios bancos, entre ellos el estadounidense Citibank y los cuatro principales bancos chinos, así como las compañías Microsoft y Porsche, estarán presentes en la zona, indicó The Oriental Morning Post.
Un primer grupo de 25 empresas chinas y extrajeras recibió esta mañana su permiso oficial para instalarse en la nueva zona.
La idea es que Shanghai sea uno de los principales centros financieros y comerciales del planeta en 2020, con una influencia mundial comparable a la de Londres o Nueva York, aunque eso solo será posible con un sistema financiero y jurídico abierto y transparente capaz de competir con ellas.
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