Este lunes 23 de septiembre, fecha del 89 aniversario del natalicio del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, fue inaugurado oficialmente el monumento a su memoria erigido en el parque céntrico de Managua que también lleva su nombre.
Es paradójico que este monumento haya sido erigido bajo un gobierno que representa, precisamente, todo lo contrario de los principios y valores por los cuales vivió, luchó y fue asesinado el doctor Chamorro Cardenal, Héroe Nacional, Mártir de las Libertades Públicas y Director Mártir de LA PRENSA.
En realidad, como lo hizo ver en el discurso que pronunció en la inauguración del monumento del doctor Chamorro Cardenal, su hijo mayor y diputado de la oposición democrática en la Asamblea Nacional, Pedro Joaquín Chamorro Barios, su padre luchó porque hubiese elecciones libres, por la libertad de prensa y la verdad como esencia del periodismo libre, contra la reelección presidencial y la sucesión familiar en el poder, por la vigencia efectiva del pluralismo político, por el respeto incondicional a los derechos humanos, por unas fuerzas armadas nacionales que no dependieran de la voluntad de un partido o una familia, etc. A lo cual debemos agregar que el doctor Chamorro Cardenal, tal como él mismo lo consignó en sus escritos editoriales de LA PRENSA y lo demostró con su ejemplar práctica política, luchaba también por la independencia y honesta administración de la justicia, por la vigencia del Estado de Derecho, por la transparencia de la función administrativa, y en fin, por el establecimiento de un sistema de gobierno democrático y republicano basado en el principio de la separación de poderes y en todos los demás valores que son propios de la civilización y la cultura occidental y cristiana.
De más está decir que los ideales, objetivos, valores y principios del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal están pendientes de ser una realidad en Nicaragua. Se les pudo establecer en 1990, con el gobierno de su viuda, doña Violeta Barrios de Chamorro, pero después por diversas circunstancias fueron frustrados. El gobierno actual es hijo del fraude electoral. La reelección presidencial fue restituida mediante un procedimiento judicial espurio. El presidente es ilegítimo porque se reeligió violando la Constitución. Otra vez una familia detenta el poder con pretensiones de dinastía, como la somocista en el siglo pasado. Los poderes del Estado son ocupados por funcionarios de facto, sometidos al titular del ejecutivo. Los cuerpos armados de la nación han sido desviados de la ruta de la institucionalidad apartidista. La odiosa “magnífica” de la época somocista fue sustituida por la no menos detestable carta de recomendación de los CPC o del partido FSLN, etc., etc.
Pero no solo es una paradoja que el monumento del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal haya sido erigido por o bajo un gobierno que representa lo contrario de los valores, principios y ejemplo de vida del Héroe Nacional de la lucha por la libertad y la democracia. Es también un reconocimiento —incluso de los gobernantes y aun en contra de su voluntad— a la validez y permanencia de los principios imperecederos del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Y es un llamado a los ciudadanos a levantar su bandera de lucha para que Nicaragua vuelva a ser una República democrática.
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