NUEVA YORK/EFE
Siempre se ha dicho que las despedidas a los deportistas suelen ser momentos de reconocimiento, pero también de tristeza y nostalgia, no fue el caso de lo vivido con el cerrador Mariano Rivera que protagonizó el más grande, espectacular y alegre que se recuerda.
El mundo del beisbol, a pesar de estar en la recta final de la temporada y en lucha por los playoffs, centró su atención en el Yankee Stadium, donde cerca de 50,000 espectadores durante 50 minutos vivieron el domingo un acto único.
Luego llegó el momento de hacer la salida hacia el centro del diamante, donde le esperaban la mayoría de los grandes excompañeros que Rivera ha tenido y lo hizo con la tradicional canción de “Enter Sandman”, pero esta vez, fue la propia banda de rock Metallica la que se encargó de introducirlo ante el delirio de los aficionados y la felicidad de Rivera, que caminó majestuoso y lleno de confianza para comenzar un acto lleno de clase y emotividad.
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