Auxiliadora Quintana
¡Auxilio! ¡Llamen a los Bomberos! ¡Dios mío! Qué hago? Estas son expresiones espontáneas cargadas de mucho dolor y desesperación de personas que ven cómo en minutos se quema el patrimonio más importante que tiene la familia: su casa.
Si recordamos fotos y artículos periodísticos, cada vez que ocurre un incendio u otro siniestro en un barrio modesto o en un residencial de cierto poder adquisitivo, las imágenes y las emociones de las personas son similares. Cuando el periodista pregunta a los afectados si tenían asegurada la vivienda, la respuesta es igual: No, no tengo seguro.
A los corredores de seguros esas situaciones nos producen compasión, al ver cómo una pequeña, mediana o gran propiedad se pierde por la falta de inversión en una póliza de seguro-hogar que puede proteger no solo la edificación sino el mobiliario, los electrodomésticos y otros enseres que se declaren detalladamente en la solicitud del contrato de seguros.
La póliza de incendio-hogar fue diseñada por las compañías de seguros como una forma de colaborar en la protección de los bienes materiales de las familias nicaragüenses (aplicando tarifas sumamente bajas) ante los posibles siniestros que pudieran ocurrir, como son los incendios, rayos, explosiones de tanques de gas, recalentamiento de cafeteras, refrigeradoras, cargadores de laptops, cortocircuito en aires acondicionados, fluctaciones de la energía eléctrica, etc.
También están las consecuencias de los desastres naturales como: huracanes, vientos tempestuosos, inundaciones, aguas pluviales que se salen de los cauces, riesgos todos que suceden en nuestro país y que bien pueden evitarse, trasladándoselos a las compañías de seguros a cambio de una prima o costo anual y contar en el futuro con una suma que indemnice los daños provocados por un siniestro fortuito, imprevisto y accidental.
La inversión en la protección de una suma asegurada de 10,000 dólares es aproximadamente de 50 dólares anuales, precio en el que va incluido el IVA y derecho de emisión.
Sería ideal que las personas que lean estas líneas se animen a proteger sus casas y el primer paso a realizar es contactar a un corredor de seguros, quien le orientará las acciones a seguir: en principio, solicitar un avalúo de la casa a un ingeniero o a una empresa autorizada, para definir correctamente el valor de la propiedad objeto del seguro.
Con ese avalúo se tiene la ventaja que el cliente puede acordar con la compañía de seguros que al momento de un siniestro, la indemnización esté basada en el valor de reposición del bien asegurado y se evitará que le apliquen un porcentaje de depreciación por los años de antigüedad o de construcción que haya acumulado la vivienda en el tiempo.
La decisión de tomar el seguro-hogar no debe postergarse más, no hay que pensar mucho en la inversión presente sino en la seguridad del patrimonio familiar.
*Agente de seguros.
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