Roser TOLL/ AFP
Los servicios secretos de la dictadura de Pinochet (1973-1990) desarrollaron armas químicas como sarín, soman y tabun, para usar contra países enemigos y opositores.
La dictadura brasileña proveyó a la chilena entre los años 70 y 80 de neurotoxina butolínica, una potente arma química que provoca la muerte por asfixia. Restos de esta sustancia fueron encontrados en el Instituto de Salud Pública chileno cinco años atrás, según su entonces directora Ingrid Heitmann.
Chile investiga aún el alcance de este tipo de armas en los 3,200 muertos que dejó la dictadura.
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Chile conmemora hoy 40 años de la extraña muerte del Nobel de Literatura Pablo Neruda, con sus restos exhumados y un proceso judicial en marcha para averiguar si fue asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet.
Neruda, quien además de poeta fue diplomático y senador por el Partido Comunista, murió en 1973, doce días después del golpe de estado que derrocó a su amigo, el presidente socialista Salvador Allende.
El acta de defunción establece un agravamiento del cáncer de próstata que Neruda padecía como la causa de su muerte.
Pero el pasado mes de abril, sus restos fueron exhumados para esclarecer si fue asesinado con una misteriosa inyección inoculada en la misma clínica en que fuera asesinado años después el expresidente Eduardo Frei, como denuncia su exchofer, Manuel Araya.
Al día siguiente de su muerte, Neruda debía emprender un viaje a México, donde pretendía exiliarse y movilizar a la oposición de Augusto Pinochet.
La inyección
Según Araya, la tarde del 23 de septiembre de 1973, Neruda, quien hasta ese momento se encontraba lúcido y estable, les dijo a él y a su esposa Matilde Urrutia que un médico le había inoculado una inyección que había empeorado su estado.
El chofer fue enviado por otro médico a buscar un medicamento, y en el camino fue detenido y torturado por agentes de la dictadura, que lo interrogaron por sus nexos con el Partido Comunista.
Casi seis horas después, el poeta falleció en la Clínica Santa María, donde había sido trasladado por razones de seguridad, según Araya.
Los restos del poeta fueron enviados para ser analizados tanto al Servicio Médico Legal de Chile, como a la Universidad de Murcia (España) y a la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos).
De momento, han confirmado que Neruda padecía un cáncer de próstata en el momento de su muerte, pero aún se esperan los resultados de los análisis toxicológicos.
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