Con la cabeza ligeramente inclinada y esbozando una sonrisa, 16 años después de su trágica muerte, la princesa Diana, una de las mujeres más famosas del mundo, adorada por los británicos, revive interpretada por Naomi Watts en una película que dejó fría a la crítica.
El título sobrio, Diana, puede prestarse a confusión: el espectador puede pensar que se trata de una enésima biopic o película biográfica.
Pero el filme está lejos de ser una biografía convencional sobre la corta y turbulenta vida de Diana Spencer.
Su director alemán Oliver Hirschbiegel se concentró en cambio en los dos últimos años de Lady Di, y más precisamente en su supuesta “historia de amor” secreta con el cirujano paquistaní Hasnat Khan, interpretado por Naveen Andrews (El paciente inglés y Lost en televisión). Al lado, su polémico “affaire” con el egipcio Dodi Al-Fayed (interpretado por Cas Anvar) es presentado como poco serio.
La película, que se estrenará el 25 de octubre en Brasil, el 7 de noviembre en Argentina, el 13 de diciembre en España y el 6 de febrero en Chile, fue fríamente recibida en Gran Bretaña.
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