Querida Nicaragua: El Gobierno está muy contento teniendo de su lado a la cúpula de la empresa privada, y esta está muy contenta de haber hecho un arreglo verbal con el Gobierno.
En realidad a ambos les conviene el entendimiento. Al Gobierno porque es riesgoso tener de enemiga a la empresa privada, que ha demostrado en el pasado ser muy beligerante y peligrosa. A la cúpula del Cosep le conviene porque este entendimiento le facilita el ritmo continuo de sus negocios, le evita probablemente algunas trabas burocráticas, problemas aduaneros, abusos en cuestión de impuestos, etc.
También le favorece al Cosep quitarse de encima la presión de los sindicatos, manejados por el orteguismo. Tanto la Federación de Trabajadores de Nicaragua (FTN), como la Central Sandinista de Trabajadores (CST) siguen las directrices del danielismo y protestan o se quedan quietos cuando el Gobierno les hace la seña.
Por otra parte, en las circunstancias actuales, cuando el danielismo se ha convertido en gran capitalista y acumula cada día más bienes, le conviene a don Daniel, o al Gobierno, que lo dejen tranquilo, que le dejen el manejo de la política, tal como han declarado algunos empresarios. Ellos opinan que la política es asunto de los políticos, y que los empresarios manejan la economía.
Y en realidad, la empresa privada solo se ha metido en política cuando ve en peligro sus propios intereses. Eso ha quedado demostrado en la historia. Se demostró en la lucha contra Somoza y se demostró en la lucha contra la dictadura comunista orteguista de los años ochenta.
Pero surge una pregunta. Este entendimiento entre el Gobierno y la empresa privada ¿por cuánto tiempo será?
Conociendo las intenciones del señor don Daniel, quien ha declarado ser partidario del partido único, ser refractario a los partidos políticos que solo sirven para dividir a los pueblos según sus palabras, debemos entender que marcha hacia eso, hacia gobernar él solo, con su partido y sin contrapesos, aquellos partidos que reclaman como modelo la democracia y que son tan útiles para la libertad, la justicia, el respeto a la Constitución, el desarrollo armónico de los pueblos.
Hoy, la cúpula del Cosep es muy útil a don Daniel, le da alguna legitimidad. Pero lo ideal para él es la estatización de todo. Cuando no necesite de los empresarios, (ojalá que esto no ocurra), ya veremos qué harán los que hoy están muy bien, y a quienes no parece importarles la garantía de un buen poder judicial, el respeto a la Constitución del país, el comportamiento de la Policía Nacional, de la Fiscalía, de la Contraloría, de la Procuraduría de Justicia, etc.
Después de conocer el pensamiento de don Daniel, no creemos que le temblará la mano para nacionalizar cualquier empresa si se dan las circunstancias del caso, no le temblará la mano para nacionalizarlo todo imitando a su líder y mentor don Fidel Castro. Quiera Dios que todo esto no sea más que malos pensamientos, pero don Daniel ha demostrado, con hechos en el pasado y con sus discursos actualmente, ser capaz de eso y más con tal de imponer un gobierno de partido único. Dios no lo quiera.
El autor es director general de Radio Corporación.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A