Arlen Cerda
En un mismo discurso, el presidente Daniel Ortega Saavedra reelecto inconstitucionalmente en el 2011 deja de ser un estadista por su actitud madura y serena frente a las tensiones con Colombia, para ser sectario, excluyente y conspirativo, cuando asegura que en el país muchos quisieran un golpe de Estado contra él, como el que derrocó a Salvador Allende hace cuarenta años, según opina Edmundo Jarquín, excandidato a la vicepresidencia de la República.
Jarquín calificó de politiquera la posición de Ortega, quien durante un acto de conmemoración por aquel golpe de Estado en Chile, aseguró que en Nicaragua se urden planes (de golpe) a diario y hay grupos políticos que todos conocemos, que ya quisieran que sucediera en Nicaragua lo mismo que sucedió en Chile.
El Ortega estadista, en materia de política exterior referida a los derechos marítimos de Nicaragua, rápidamente se deslizó al Ortega sectario, excluyente, conspirativo, que conocemos, dijo Jarquín.
En su programa radial El pulso de la semana, Jarquín aseguró que el golpe de Estado en Chile fue resultado de la conspiración del Gobierno de los Estados Unidos, con el Ejército y la cúpula empresarial chilena, sobre el trasfondo de una enorme polarización política, entre quienes apoyaban y adversaban al gobierno de Allende, muerto durante el golpe.
¿Es que acaso aquí la cúpula empresarial con la cual recién se reunió Ortega, y el Ejército, y los Estados Unidos, están conspirando para que se repita lo de Chile? Ortega tendría que aclararlo, porque en la oposición no nos sentimos aludidos en absoluto por semejante exabrupto, advirtió.
Además, indicó que Ortega debería aclarar a qué gente que no le tiene ningún amor a Nicaragua y quisiera que Colombia se quedara con ese mar, o que Colombia nos invadiera y nos agrediera.
Jarquín recordó que todos los nicaragüenses han cerrado filas en torno a la política de defensa de los intereses nacionales, con relación a la sentencia de la CIJ de noviembre del año pasado. Se revela, una vez más, en política interna, como un politiquero, concluyó.
Edmundo Jarquín considera que en el caso de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre el conflicto limítrofe entre Nicaragua y Colombia se puede apreciar nítidamente la diferencia entre política y politiquería. Según Jarquín, Nicaragua ha mantenido una política de Estado sobre el tema, a través de varios gobiernos. Sin embargo, el presidente de Colombia Juan Manuel Santos y el expresidente Álvaro Uribe han sido politiqueros en sus actitudes.
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