En septiembre de 1971, Pablo Antonio Cuadra (PAC) escribió y publicó en LA PRENSA un artículo titulado Reflexiones sobre la Independencia, del que vale la pena mencionar literalmente por lo menos algunos párrafos, ya que no es posible reproducirlo por completo en este espacio.
“La proclamación de la Independencia le creó a Centroamérica un problema que todavía no hemos resuelto: el problema de la autoridad”, escribió PAC. Y argumentó:
“El recelo y renuncia de España a dar autoridad a los criollos —la imposición de autoridades gachupinas— que fue uno de los principales motivos de la rebelión de América, nos privó del ejercicio de gobierno. No tuvimos escuela de autoridad y cuando la autoridad del Rey fue rechazada, solo fuimos capaces de sustituir al vacío de la autoridad por el poder”.
“Pero el poder es una caricatura cuando no un cáncer de la autoridad. El poder consiste en sojuzgar la libertad humana. La autoridad en ordenarla. La autoridad aspira a ser libremente reconocida. El poder impone sometimiento. La autoridad cuando existe se basa en una escala de autoridades. La autoridad suprema es el vínculo final de una gran comunidad que descansa sobre pequeñas comunidades con autoridad. El poder, en cambio, barre con toda autoridad inferior; solo admite delegaciones de su mando y, por lo mismo, tiende a impedir y a disolver las comunidades. El poder solo admite multitudes sueltas cuyo único vínculo sea, precisamente, el poder: cada vez más absoluto y centralizador. Por eso el problema de la autoridad se convierte en el problema de la unidad Creer que avanzamos hacia la unión promoviendo, cada vez más, las fuerzas de la dispersión, no es solamente un engaño sino un atroz retroceso ”.
“La Independencia fue un acontecimiento centroamericano, o más exactamente, hispanoamericano. Es decir, no hubiéramos podido ser independientes si no hubiera existido, como base, nuestra unidad. De ahí que al dividirnos —al disolvernos como unidad y como comunidad— lo que promovimos fue nuestra dependencia. Como un aviso providencial la fecha del 15 de septiembre tiene a su lado la moraleja del 14. En el 15 está la unión. En el vecino 14 las consecuencias de la desunión. Walker es el símbolo permanente de una Centroamérica desunida, así como nuestra victoria sobre Walker —que solo pudo efectuarse por el esfuerzo unido de toda Centroamérica— es una nueva lección que enfatiza y subraya con sangre la condición fundamental de nuestra Independencia”.
“ Mientras no retomemos el hilo de esa unidad —que viene de abajo— solo removeremos escombros pero no edificaremos. El mal está en el cimiento. En nuestra carencia de autoridad y en nuestro exceso de poder”.
“Y carecemos de autoridad porque carecemos de espíritu comunitario. Es en las comunidades naturales donde se forman las autoridades naturales. Son las pequeñas comunidades las que promueven la dinámica comunitaria que ha de rematar en la gran comunidad”.
“‘La autoridad viene del pueblo’, dice el axioma democrático. Y esa frase entraña todo el sentido inverso que debemos darle a nuestra historia. Porque también la libertad viene del pueblo en cuanto no puede una nación ser libre con un pueblo sometido. Ni puede ser un país independiente con un pueblo dependiente. Ni puede unirse arriba lo que el poder y la explotación desunen abajo”, sentenció PAC con su proverbial sabiduría.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A