Tania Sirias
El presidente inconstitucional, Daniel Ortega, negó las acusaciones hechas por los gobiernos de Colombia, Costa Rica y ahora Panamá. El mandatario se defendió argumentando que Nicaragua jamás ha tomado un territorio por el uso de las armas, al contrario, han sido otros países quienes lo han hecho, tal es el caso del vecino país del sur, con Guanacaste y Nicoya.
Además Ortega insistió en un “diálogo o tratado” con el presidente colombiano Juan Manuel Santos, siempre y cuando sea “para poner en práctica armoniosa la sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ)”, sobre el territorio marítimo de más de 90 mil kilómetros cuadrados.
“Lo que queremos hacer es seguir dialogando, a pesar de que otros países que nos califiquen de expansionistas, cuando han sido otros quienes nos han robado territorio”, expresó durante la conmemoración del 40 aniversario del golpe de Estado al expresidente chileno, Salvador Allende.
RAÍCES EN NICARAGUA
Ortega indicó que aunque la población de Guanacaste y Nicoya no se sientan nicaragüense, “tiene sus raíces en Nicaragua”. Luego acusó a Costa Rica de “adueñarse” de ese territorio, pero a la fuerza a través del Tratado Cañas-Jerez, suscrito el 15 de abril de 1858.
Comentó que este tratado fue impuesto porque Costa Rica tenía la mejor fuerza militar de la región centroamericana, pero además nuestro país se encontraba en una guerra civil entre Liberales y Conservadores.
Además dijo que este tratado tenía como objetivo “apoderarse” del río San Juan, Rivas y el Lago de Nicaragua. “Si no hubiesen tenido esa fuerza militar, aquí estuviera Nicoya y Guanacaste”, dijo Ortega.
Al concluir su discurso en La Casa de los Pueblos, el presidente inconstitucional dijo que Nicaragua siempre ha sido respetuosa de los fallos de la Corte Internacional de Justicia, aunque las sentencias sean favorables o desfavorables para nuestra nación.
Insistió que en este momento debe primar el derecho, ya que imponerse a través de la fuerza “sería regresar a la época de las cavernas”, pero además alimentar las guerras.