Se ha estado escribiendo sobre el aniversario de los Hermanos de La Salle. El investigador Francisco Bautista Lara ha hecho un excelente aporte sobre el Instituto de Managua, que abona a la historia lasallista y a la historia nacional. Pero no se ha mencionado al Instituto Pedagógico de Diriamba (IPD) que tanta huella dejó en la sociedad nicaragüense.
He aquí algunos datos sobre tan prestigiado centro, fruto de la excelente memoria de don Alfredo Mendieta Gutiérrez, cofundador y profesor del instituto. Este se fundó en escritura pública, en 1940, bajo los oficios notariales del doctor Jerónimo Ramírez Brown, con el nombre de “Esfuerzo Educacional Privado de Diriamba”, firmada en casa de Ignacio Baltodano, siendo su presidente Ernesto González, secretario Ramón Quintanilla y vicesecretario Francisco Artola. Se efectuó una venta masiva de bonos a C$$100 más un aporte significativo de la Orden de La Salle, entusiasmados por tan importante proyecto.
Las clases dieron inicio en el local donde después funcionó el Club Social, esquina opuesta donde fue el Teatro González. Inmediatamente se procedió a la compra de un terreno de aproximadamente 15 manzanas para la construcción de un edificio que reuniera las condiciones apropiadas. Los Hermanos contrataron los mejores ingenieros y se iniciaron las labores de construcción bajo la dirección de Ernesto González Mejía y como director de los trabajos, Rodolfo Mendieta G. La obra, compuesta de un edificio de dos plantas, aulas, dormitorios, jardines y varios campos deportivos, se inauguró en 1943. El alumnado se componía de internos, procedentes de todo el país, Centroamérica y Panamá, y externos de la localidad.
Su primer director fue el hermano Eulogio Miguel, a quien le siguió el hermano Gabriel y ya en los años cincuenta tuvo de Prefecto al hermano Hildebrando María, hombre de orden y rectitud. En esa época entré a estudiar al IPD. Recuerdo a los hermanos Benito, Felipe (Felipillo) y Agustín, quien fue fundador y director de la banda musical, quizás una de las mejores que ha habido en Nicaragua. Recuerdo también al hermano Hipólito “Mangache”, a cargo de la enfermería, quien, cuando un alumno llegaba con problemas de dolor de cabeza o estómago para no asistir a clases, le ponía una curita en el lugar del dolor y lo enviaba a las aulas de regreso. Y al barbero, don Abraham Cruz, quien además de cortar el cabello servía de mensajero y comprador de cigarrillos, así como a don Paco Cordero, profesor de matemáticas, a quien nadie se le podía copiar con una estricta disciplina en su clase.
El equipo de futbol El Excélsior fue organizado por el hermano Eduardo, quien con su vigor y entusiasmo logró que fuera campeón varias veces de la liga intercolegial de primera división, habiéndole ganado el campeonato, en una ocasión, al Centro América de Granada, con un golazo del “concheño” Vázquez. El juego fue en el Estadio Nacional de Managua, pues los ánimos estaban tan caldeados que se requería un campo neutral.
Mi grupo se reunió en marzo de 2008, convocado por el entusiasta lasallista Amín Hanon, para celebrar los cincuenta años de haber egresado y recordar con mucho cariño y respeto al IPD. Muchos profesionales, intelectuales, deportistas y gente de éxito pasaron por las aulas de ese instituto, que desafortunadamente desapareció el 5 de marzo de 1973, cuando un terremoto destruyó las edificaciones. En ese terreno hoy se encuentran el Hospital del Maestro y el Estadio Diriangén. El autor es ingeniero agrónomo.
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