El intento de asesinato del ministro del Interior, Mohamed Ibrahim, que sobrevivió ayer a una potente explosión en El Cairo, que dejó 24 heridos según el Ministerio de Sanidad, abre una nueva fase en la crisis política, entre temores a una escalada terrorista.
Con la época de atentados de los años noventa muy presente, las autoridades prometieron “mano de hierro” contra el terrorismo para impedir el regreso de esta lacra. El Ministerio del Interior no descarta que en el ataque estén implicados “elementos extranjeros y egipcios”.
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