El presidente sirio Bashar al Asad advirtió ayer que su país puede hacer frente a cualquier ofensiva, tras la decisión del presidente norteamericano Barack Obama de pedir el aval del Congreso antes de un eventual ataque que hasta entonces parecía inminente. En Washington, el secretario de Estado, John Kerry, aseguró que Estados Unidos había recibido y analizado muestras que revelan la utilización de gas sarín en el ataque químico del 21 de agosto atribuido a Asad. Pero la ONU dijo que es la única con capacidad para probar el uso de armas químicas.
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