Mabel Calero
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Santa Teresa es uno de los ocho municipios más productivos de Carazo. Se producen hortalizas, frutas, granos básicos, se hacen rosquillas, melcochas, hay trapiches y talleres de talabartería, pero no hay un mercado local.
A pesar que desde hace 18 años detrás de la Policía se construyó una pequeña plaza de ventas, solo hay dos puestos de verduras y frutas, pero los comerciantes que venden en la zona son de Masaya.
“Yo comencé a vender en las calles, fui una de las fundadoras de este mercado, ya tenemos 18 años de estar aquí, pero yo no soy de aquí soy de Masaya. Yo viajo todos los días desde Monimbó”, explicó la comerciante María Asunción Cerda.
Los campesinos venden sus productos en los mercados de Jinotepe y Masaya. “Esta es una zona productiva, pero muerta económicamente. Aquí no funciona el mercado, nosotros viajamos a Jinotepe a vender porque al mediodía ya vendimos todo y aquí a veces se nos pierde el producto”, dijo don Manuel Umaña, de la comunidad Las Cruces.
Reynerio Mongalo, responsable del área de Desarrollo Local de la Fundación Tierra y Vida, dijo que debido a las limitaciones económicas de los campesinos muchos se ven obligados a vender la producción que garantiza la alimentación de sus familias.
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