AFP
Estados Unidos está cada vez más convencido de que el régimen sirio está detrás del presunto ataque con armas químicas de la semana pasada cerca de Damasco, indicó este lunes un alto responsable estadounidense, que pidió el anonimato.
«Hay fuertes indicios que apuntan al uso de armas químicas» por parte del régimen sirio, declaró este responsable estadounidense a unos periodistas que viajaban junto al secretario de Defensa de Estados Unidos, Chuck Hagel.
«Pensamos cada vez más de que se trata en hecho de un episodio de uso de armas químicas por el régimen sirio», añadió el responsable. «El gobierno reflexiona sobre diferentes opciones de respuesta, en unas conversaciones con nuestros socios internacionales».
Chuck Hagel prevé conversar en breve con sus homólogos británico y francés sobre la crisis, añadió.
Los expertos de la ONU fueron atacados este lunes por unos francotiradores no identificados, cuando se dirigían al lugar del presunto ataque químico. «El primer vehículo del equipo de investigación sobre armas químicas fue atacado deliberadamente varias veces por francotiradores no identificados», afirmó el portavoz Martin Nesirky en un comunicado.
No se registraron heridos durante el ataque mientras el convoy se dirigía a Guta, al este de Damasco. «Como el vehículo ya no estaba en condiciones (de continuar), el equipo regresó a salvo» a la base, afirmó, agregando que se «retornará a la zona tras reemplazar el vehículo».

El régimen sirio acusó a los rebeldes de haber disparado. «Los miembros del equipo de las Naciones Unidas (…) recibieron disparos de grupos terroristas armados cuando entraban en la región de la Moadamiyat Al Sham», en el suroeste de Damasco, indicó la televisión del Estado.
La televisión, que citaba a un responsable sirio bajo anonimato, precisó que los servicios de seguridad «habían escoltado (a los inspectores) hasta el lugar controlado por estos grupos».
«El gobierno sirio responsabiliza a los grupos terroristas de la seguridad y la integridad física de los miembros de la ONU, así como de la garantía que vuelvan sanos y salvos», indicó el canal.
El portavoz de la ONU no ha podido precisar si se encontraban en la Guta Oriental o en Moadamiyat al Sham, como indicó la televisión estatal.
En estas dos regiones, la oposición y varios países occidentales acusan al ejército de haber matado cientos de civiles en un presunto ataque con armas químicas la semana pasada.
«Como el vehículo ya no estaba en condiciones (de continuar), el equipo regresó a salvo» a la base, afirmó, agregando que se «retornará a la zona tras reemplazar el vehículo». «Todas las partes deben cooperar para que el equipo pueda llevar a cabo su importante misión», concluyó Nesirky.
La misión de las Naciones Unidas, compuesta de una decena de inspectores y dirigida por el sueco Aake Sellstrom, había llegado a Damasco el 18 de agosto para investigar las denuncias de otros presuntos ataques.
Los expertos de la ONU se trasladaban este lunes al sitio del supuesto ataque con armas químicas cometido el 21 de agosto cerca de Damasco, en donde presuntamente fallecieron al menos 1.300 personas, según la oposición, que responsabiliza al régimen de Bashar Al Asad. El gobierno sirio negó estas acusaciones e indicó que «nunca ha utilizado armas químicas».
El régimen sirio esperó cuatro días, después del presunto ataque, antes de dar luz verde a los inspectores de la ONU para investigar en el terreno.
El presidente Bashar Al Asad advirtió a Estados Unidos de que cualquier acción militar contra Siria está condenada «al fracaso» y calificó de «insensatas» las acusaciones sobre un supuesto ataque químico contra una zona rebelde, que la ONU comenzaba a investigar este lunes.
La advertencia de Asad se produce en momentos en que Washington y Londres estudian opciones militares para responder al presunto ataque con armas químicas del pasado miércoles cerca de Damasco.
El ministro de Relaciones Exteriores francés, Laurent Fabius, declaró por su parte que los países occidentales decidirán una respuesta «en los próximos días», mientras que Turquía, aliado de los rebeldes, se dijo dispuesto a integrar una coalición internacional contra Siria, incluso sin consenso dentro de la ONU.
El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, señaló este lunes que su país aprobaría una eventual «acción» de la comunidad internacional si se confirma el uso de armas químicas en Siria.
El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov, sostuvo este lunes que los países occidentales carecen de pruebas para acusar al régimen sirio de haber bombardeado con armas químicas una zona rebelde. «No son capaces de suministrar pruebas pero dicen que la línea roja ha sido franqueada y que ya no se puede esperar más» para tomar represalias contra el régimen de Bashar Al Asad, dijo Lavrov en una rueda de prensa.
«Recurrir a la violencia sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU es una grave violación del derecho internacional», indicó el ministro a los periodistas, y añadió que Occidente se dirigía hacia «un camino muy peligroso, un camino muy resbaladizo».
Rusia, poderoso aliado del régimen sirio, advirtió a Washington acerca de las «consecuencias extremadamente graves» para la región en caso de una acción militar.
El presidente sirio, Bashar Al Asad, criticó las acusaciones de los países occidentales, afirmando que acusar a su régimen antes de llevar a cabo una investigación era contrario al «sentido común». «Las declaraciones realizadas por políticos en Estados Unidos y Occidente son un insulto al sentido común», declaró Asad en una entrevista con el diario ruso Izvestia.
El régimen sirio está dispuesto a hacer frente «a todos los escenarios», afirmó este lunes a la AFP un alto responsable de los servicios de seguridad. «Las amenazas occidentales de un golpe contra Siria entran en el marco de las presiones psicológicas y políticas a Siria, pero en cualquier caso, estamos dispuesta a hacer frente a todos los escenarios», dijo.
«Esperemos que aquellos que intentan presionar hacia una acción militar se muestren razonables. Estamos convencidos de que la única salida de la crisis es política», añadió el alto responsable, para quien cualquier tipo de problema afectaría a toda la región, puesto que la situación en Siria es «compleja y complicada».
El régimen sirio esperó cuatro días, después del presunto ataque, antes de dar luz verde a los inspectores de la ONU para investigar en el terreno.
Según un funcionario estadounidense, la autorización de Damasco llega «demasiado tarde para ser creíble, principalmente porque las pruebas disponibles fueron alteradas por continuos bombardeos del régimen». Según él, «hay muy pocas dudas» acerca del uso de armas químicas contra civiles por parte del régimen sirio, una afirmación secundada por Francia y Gran Bretaña.
REUNIÓN MILITAR DE ALTO NIVEL
Intensas consultas al más alto nivel tuvieron lugar en los últimos días entre las capitales occidentales para preparar una «respuesta seria» ante el presunto uso de armas químicas contra civiles en Siria.
Los altos oficiales militares de países occidentales y musulmanes se reúnen este lunes en Amán para discutir sobre eventuales «escenarios» tras los últimos «peligrosos acontecimientos» en Siria, según Jordania.
El jefe del ejército de Estados Unidos, el general Martin Dempsey, participará en el encuentro, al igual que los jefes de Estado Mayor de Arabia Saudí, Qatar, Turquía, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Canadá, dijo un portavoz militar, citado por la agencia estatal Petra.
Pero el presidente Asad advirtió de que en caso de acción militar, «Estados Unidos sufrirá un revés como en todas las guerras anteriores que ha lanzado».
Washington advirtió el año pasado de que el régimen sirio cruzaría una «línea roja» si hiciera uso de armas químicas. Sin embargo, la Casa Blanca desmintió las informaciones del diario británico Telegraph que afirman que Washington y Londres se preparan para lanzar una acción militar común «en los próximos días».
RUSIA “MUY PREOCUPADA”
Frente a la multiplicación de declaraciones occidentales sobre una «respuesta» al presunto ataque, el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, habló con su homólogo estadounidense, John Kerry, para alertarlo sobre «las consecuencias extremadamente graves para toda la región de Oriente Medio y el norte de África de una posible nueva intervención militar». Rusia «está muy preocupada» tras las recientes declaraciones norteamericanas, según las cuales Washington está dispuesto a «intervenir» en el conflicto sirio, destacó.
Moscú pidió a la comunidad internacional y a la oposición siria que dejen a los expertos hacer su trabajo para evitar que se repita «la aventura» de Irak.
Rusia también acusó a los países occidentales de ignorar «una multitud de hechos que muestran que esta acción fue una provocación de la oposición radical».
El secretario estadounidense de Defensa, Chuck Hagel, declaró que las fuerzas de su país están listas para actuar contra el régimen sirio en caso de que sea necesario.
Pero Irán, aliado del régimen sirio, amenazó una vez más a Estados Unidos de «duras consecuencias» en caso de intervención en Siria.