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A punto de separarse

Seis meses de casados es muy poco, sin embargo hay parejas que dejan ir el amor y la solución más fácil que creen tener es el divorcio, por el simple hecho de que no se dan el tiempo de pensar con calma qué sienten, cómo va la relación y por qué sienten que las cosas no están marchando del todo bien.

Seis meses de casados es muy poco, sin embargo hay parejas que dejan ir el amor y la solución más fácil que creen tener es el divorcio, por el simple hecho de que no se dan el tiempo de pensar con calma qué sienten, cómo va la relación y por qué sienten que las cosas no están marchando del todo bien.

Pero la realidad es otra, aunque tan complicada como la sentís en ese momento.

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1. Cuando la relación está deteriorándose mantené tu posición como mujer, eso implica que no vas a aceptar todo lo que él o ella desee porque solo te deteriorarás psicológicamente. 2. Conversá mucho con tu pareja del porqué están reaccionando de esa manera, pero cuando lo hagás hazlo calmado. Sube tu autoestima porque recuerda que sufre quien la padece y contagia esa inestabilidad al matrimonio.

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Si querés saber más del tema podés consultar al especialista Ludendorf S. Montiel a [email protected].

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La confusión, el estrés de construir una nueva familia, la cotidianeidad y las responsabilidades muchas veces hacen que la relación matrimonial se vaya a pique, pero no es porque no exista el suficiente amor, sino porque ambas personas están reacomodando su estilo de vida.

Las fiestas, los desvelos, las giras improvisadas ahora incluyen a la familia, para unos perder esto es una catástrofe, en cambio para otros es vivir de otra manera, pero vivir.

¿QUÉ HACER?

El psicólogo y terapeuta de pareja, Ludendorf S. Montiel, explica que la causa de todo esto es la falta de comunicación y no precisamente que estarás controlando a la pareja, sino más bien se trata de expresar tus sentimientos en la comunicación abierta y plena.

Por ejemplo, los planes que tienen al final del día o ¿pregúntale cómo le fue en el trabajo? Recuerda que te casaste para compartir una vida junto con tu esposa o esposo y para ser feliz, y no para que al primer problema o duda decidás retirarte como que si fuera un juego porque son nuevos retos que te pone la vida.

Pero no olvides analizarte internamente. Pregúntate: ¿Seré yo el que estoy fallando?, ¿mi forma de ser provoca otro tipo de conductas en mi pareja como enojo, depresión? y ¿realmente ella o él tendrá algún problema que no quiera contarme?, amplía el especialista.

Después de que pienses, evitá salir corriendo. Podés recordarle a tu pareja que la responsabilidad del matrimonio es mutua y trata de no señalarle más los errores. De paso es necesario que busqués ayuda terapeútica.

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