Ecosistema moral
Todos los días nos informamos de que la corrupción ya tan generalizada se ha convertido en una de las máximas preocupaciones de los ciudadanos. Y de las cifras del paro, que no descienden como sería deseable. Y del aborto, que aumenta de año en año, batiendo récords.
Dice un proverbio chino, en una forma de decir que todo tiene su interrelación causa-efecto, que “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”. Cuando los gobernantes hablan de crisis, se refieren a su dimensión económica, afirman que se vislumbra el final del periodo de vacas flacas, y anuncian que pronto esto será Jauja. Pero que ahora no vaya bien la economía, ¿es por causa de la crisis o es su consecuencia? En el perfil de nuestra sociedad actual destaca, porque alcanza dimensiones de holocausto, el fenómeno del aborto provocado.
Si prescindimos de eufemismos que enmascaran la realidad, se puede afirmar que es una cuestión de vida o muerte para las criaturas en gestación. Es un hecho que no se respeta la vida del ser humano en sus primeras fases. Y donde no se respeta la vida, ¿puede sorprender que no se respete el dinero ajeno? Es evidente que aquí y ahora rigen pautas morales muy laxas, y esto es un sustrato que favorece el fenómeno parasitario que denominamos corrupción. Y una corrupción tan extendida como la actual genera desconfianza. Dicen los expertos que la desconfianza hace bajar la Bolsa de Valores, y que eso cierra empresas. El cierre de empresas pone a trabajadores en la calle… Vivimos en un delicado equilibrio de factores interdependientes, en un ecosistema que también está formado por un conjunto de principios morales. No debe extrañarnos que la trasgresión de valores humanos de referencia pase su factura.
José Murillo.
MPeso y las tarjetas
Cuando una empresa inicia sus operaciones, en un país serio, ella facilita los equipos, los instrumentos, las herramientas, los medios de operación en resumen, la empresa los proporciona, porque el negocio es suyo. Pues es la empresa la que obtiene las ganancias. Es posible que los costos de todos estos bienes mencionados sean incluidos en el precio de venta del servicio, pero, nunca una empresa responsable obliga a los usuarios de sus servicios a comprar adicionalmente un instrumento de funcionamiento o de operación empresarial.
La empresa ineficiente e ineficaz MPeso que opera el negocio de ordenar el modelo de recolección de dinero por servicios de transporte colectivo en la ciudad de Managua, tiene la desfachatez de cobrar un monto adicional de pago por la adquisición de una tarjeta para ordenar el acto de captura del pago de transporte colectivo en la capital.
Los managuas no estamos interesados en utilizar tarjeta para abordar un medio de transporte colectivo, toda la vida hemos pagado el precio de manera directa y en dinero contante y sonante. El negocio del ordenamiento del proceso de recolección de dinero es una necesidad de los propietarios/empresarios del transporte colectivo, es decir, de los dueños de los buses. Como ese es su negocio, que ellos asuman los costos de la operación. La tarjeta es una facilidad para el control interno de los ingresos diarios, no para mejorar el servicio de transporte colectivo en la capital.
Los usuarios del transporte no tenemos por qué pagar cincuenta córdobas por un instrumento de control que solo beneficia a los propietarios de los buses, ese es su negocio, sepan administrarlo y dejen de molestar a la ciudadanía usuaria del mal servicio de transporte urbano colectivo. Suficiente tenemos con recibir diariamente las ofensas y groserías de los conductores, los apretujamientos humanos al viajar, las carreras para abordar los buses en las horas de alta demanda y la ausencia de los buses cuando hay actividades políticas partidarias.
Llamo a los managuas a que no paguemos un centavo por la tarjeta, porque la misma solo beneficia a los dueños de los buses y a los incompetentes del Irtramma. Si ellos desean que usemos tarjetas, el precio de las mismas debe ser aplicado al saldo del usuario, que no sea adicional al pago de transporte diario. Despertemos. En este país cada quien hace lo que quiere. Pongámonos de pie y reclamemos nuestros derechos ciudadanos. Las tarjetas deben ser entregadas de manera libre, en las paradas de buses, en las terminales, en los centros comerciales, en las pulperías. Y, las mismas deben estar dispuestas técnicamente a recibir eficientemente los saldos de ingresos para su utilización únicamente.
Cirilo Antonio Otero. Sociólogo e investigador social.
El Canal húmedo y seco
Para mí que la construcción del gran Canal húmedo y seco no significa que los nicaragüenses ya no seremos nicaragüenses y que los dueños de Nicaragua serán los chinos. Eso es un error y están equivocados quienes piensan así. Empero, entiendan que el pueblo elige un presidente para que represente a todos los nicaragüenses. Que Dios bendiga la construcción de este Canal y les dé mucha sabiduría a los protagonistas y a los adversarios políticos.
El Gran Canal húmedo y seco, de alguna manera traerá mucho trabajo, ya que no se va a construir solo. Y a posteriori habrá también mucho más trabajo y nuevas aperturas de negocios en sus alrededores, donde se tendrá que ir construyendo poco a poco: casas, hoteles, establecimientos de todo tipo, aeropuertos y carreteras de acceso entre la ciudad y el campo, lo cual generará enormes cantidades de trabajos y habrá de seguro mucha inversión nacional y extranjera. ¿A eso se oponen? ¿A que el país no desarrolle? Lo veo injusto. Vean el enorme atraso de Panamá cuando no tenía canal y ahora vean todo lo que ha avanzado ese país.
Si con el canal nicaragüense y chino realmente Nicaragua será destruida, que no se haga, pero antes hay que estar claro que en toda construcción, como por ejemplo cuando Nicaragua o cualquier otra república era pura montaña, y se inició a construir hasta lo que ahora somos una gran ciudad o grandes pueblos, si no se hubiese hecho eso viviríamos entre montañas. Vean si se destruyó el medioambiente. La vida continúa hasta que se cumpla el destino de Dios.
De tal suerte, muchos han expresado que con la construcción del gran canal húmedo y seco Nicaragua será destruida. Pero quienes así piensan todavía no han ahondado si con esa construcción “destructiva” cuáles serían los alcances de desarrollo para el país y el bienestar de los nicaragüenses. Sin embargo, los promotores de gobierno sí han expresado los beneficios futuristas de la construcción del canal. Mientras dejen que sea efectiva la construcción todo será de beneficio.
En años pasados, algunos gobiernos intentaron la construcción del canal, desde el tratado Chamorro Bryan, los Somoza y etc., y nunca lo hicieron. Pero ahora que se quiere hacer algo por el futuro del país, muchos políticos y/o “politiqueros” están inconformes con ello, argumentando incongruencias desacertadas al evento del gran canal. Pienso que eso es estar obstruyendo el desarrollo de futuro del país. Todo es pura politiquería sucia. No se equivoquen ni enreden al pueblo y al mundo, ni ahuyenten a los inversionistas futuros.
Dejen de ser egoístas, y si por acaso lo que han opinado quienes se oponen al Canal en el futuro sale cierto, la historia se encargará de los promotores de ese proyecto. Considero que la intención del Canal está viable y lo recomendable es dejar que los proyectos de futuro continúen, pues el beneficiado es para todos.
Bayardo Quinto Núñez.