Jerónimo Duarte
Serias inconformidades resultaron desde que un jurado de conciencia declaró el pasado 1 de agosto no culpable al sujeto Luis Huerta Hernández, de 33 años, acusado de quitarle la vida a Feliciano Jarquín Sáenz, de 80 años, el pasado 11 de mayo en el municipio de El Almendro, Río San Juan, en la finca Filadelfia.
José Francisco Muñoz, familiar del fallecido, dijo que demostrarán que ese jurado estuvo fuertemente contaminado porque “los testigos fueron preparados para defender al acusado. Para mí la justicia no está mirando a los culpables, pero si no se cumple la ley aquí, el fallecido tiene familia”.
Guillermina Jarquín Marín, hija del fallecido, dijo que el acusado se pasea por las calles del Verdun tranquilamente, sin importarle que le quitó la vida a un anciano, que el único delito fue defender a una mujer que estaba al borde de perder la vida.
Pablo Emilio Cueva, asesor legal de la Comisión Pro Derechos Humanos (CPDH), dijo en Nueva Guinea que hubo mucha oscuridad en el jurado de conciencia y que “debe ser apelable en la parte técnica”.
La fiscal del Ministerio Público en El Almendro, Beliza Guido Mayorga, dijo que los familiares deben de buscar las pruebas necesarias para demostrar que ese jurado estuvo contaminado y “quizá se logre anularlo, porque el juez Eduardo Carrillo no lo cerró”. Mayorga dijo que el Ministerio Público le pidió en ese momento al juez Eduardo Carrillo declarar culpable al procesado, pero el jurado no lo encontró culpable, a pesar de que existían todas las pruebas.
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