LA PRENSA informó en su edición de ayer, que en el primer trimestre del presente año la inversión extranjera en Nicaragua creció treinta por ciento, en relación con el mismo período del año pasado. Según el organismo nacional promotor de inversiones extranjeras, ProNicaragua, entre enero y marzo del corriente año se captaron 440.8 millones de dólares en inversión foránea, lo que permite estimar que al finalizar 2013 las inversiones extranjeras podrían llegar a los 1,500 millones de dólares. Esto sería 216 millones de dólares más que en 2012, cuando las inversiones extranjeras alcanzaron los 1,284 millones de dólares.
Se trata de una buena noticia, sin duda, pero relativa, en todo caso, porque la verdad es que se debería y se podría captar mucha más inversión extranjera que la que se está obteniendo ahora, la cual es indispensable para impulsar el mayor índice de crecimiento económico que se requiere para crear más empleo y sacar al país de la pobreza.
En los medios gubernamentales se dice que las inversiones extranjeras en Nicaragua crecen gracias a las políticas gubernamentales y las “sabias” orientaciones de la pareja presidencial. Pero la verdad es que el crecimiento de la inversión extranjera en el país es bastante modesto, representa una mínima parte del incremento en toda la región latinoamericana y del Caribe, según reporta la Comisión Económica (de las Naciones Unidas) para América Latina (Cepal). En efecto, de acuerdo con un informe de la Cepal titulado “La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2012”, el año pasado la inversión extranjera directa en la región alcanzó la cifra récord de 173,361 millones de dólares. Lo cual representó un aumento de 23 por ciento, con respecto a 2011, cuando en América Latina y el Caribe se captaron inversiones extranjeras por valor de 153,448 millones de dólares. Y precisa la Cepal que este auge de las inversiones extranjeras se debe principalmente a los altos precios internacionales de las materias primas.
Cabe mencionar que los 1,284 millones de dólares en inversiones extranjeras que Nicaragua recibió el año pasado, significan apenas menos del uno por ciento de la inversión extranjera total que captó la región en el 2012. Es más, de acuerdo al informe de la Cepal antes citado, el año pasado la inversión extranjera en Nicaragua disminuyó 16 por ciento, mientras que en los demás países del área centroamericana creció a un ritmo de 34 por ciento en El Salvador, 18 por ciento en Guatemala, 10 por ciento en Panamá, 5 por ciento en Costa Rica y 4 por ciento en Honduras. Cabe agregar que en 2012, aparte de Nicaragua solo tres países más sufrieron caídas en la recepción de inversiones extranjeras: México, 35 por ciento; Venezuela, 15 por ciento; y Ecuador, 13 por ciento.
Se conoce muy bien que para captar inversiones extranjeras no bastan los factores de rentabilidad en el corto plazo y bajo costo de la mano de obra local. Además, y sobre todo para las inversiones estratégicas, sostenibles o de largo plazo, se requiere que haya un clima permanente de seguridad jurídica y estabilidad institucional, una administración de justicia independiente y respeto a las reglas de juego, entre otras condiciones importantes e indispensables. Lo cual, obviamente no es el caso de Nicaragua en la actualidad, bajo el régimen de Daniel Ortega que ha quebrantado el Estado de Derecho y ha socavado la institucionalidad democrática nacional.
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