Josué Bravo/Costa Rica
Los continuos conflictos con Nicaragua y las diatribas contra Daniel Ortega, son usados por la mandataria Laura Chinchilla para mejorar su deteriorada imagen en el gobierno, critican analistas; y también por candidatos presidenciales que quieren darse a conocer y ganar adeptos para su campaña.
La más reciente discusión entre los dos países, ha sido las suposiciones de Ortega sobre la posibilidad de reclamar ante la Corte Internacional de Justicia la provincia de Guanacaste, lo cual generó molestia en Costa Rica y está sirviendo de vitrina para candidatos que aspiran a la presidencia en el 2014.
El politólogo Claudio Alpizar, insinuó en su cuenta de facebook que el pleito por Guanacaste le sirve más a Chinchilla, citando una reciente encuesta de la firma Unimer, la ubica con un 9 por ciento de aprobación en su gobierno.
“Así que quienes han analizado el ‘pereque’ entre estos países como una necesidad de popularidad del presidente Ortega están muy perdidos (…), algo muy diferente a lo que vive Chinchilla en Costa Rica. Hay intereses más de fondo”, se refirió el analista.
Otro politólogo, Gustavo Araya, opina que los aspirantes a la presidencia reflejan nacionalismo en su discurso como estrategia para ganar popularidad y amalgamar intereses de electores fuera de sus partidos para que “los volteen a ver”.
Y es que todos los candidatos costarricenses se han referido al tema, como el oficialista Johnny Araya, quien criticó las “actitudes irrespetuosas y provocativas como las expresadas por el mandatario nicaragüense respecto a la provincia de Guanacaste”, y propuso diálogo constructivo y transparente entre los dos países.
Luis Guillermo Solís, candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC); Otto Guevara, del Movimiento Libertario y Rodolfo Hernández, de la Unidad Social Cristiana; aducen que Ortega tiene desconocimiento del derecho internacional y recuerdan que el tratado Jerez – Cañas fue el instrumento que definió la frontera entre los dos países.
Todos han condenado “las bravuconadas de Ortega” y el politólogo Araya, sí considera que el presidente sandinista provoca a Costa Rica con estos temas para desviar la atención interna en Nicaragua y cohesionar a los nicaragüenses.