CIUDAD DEL VATICANO/AFP/EFE
La ola de violencia en Egipto ha puesto al papa Francisco y al Vaticano en una posición incómoda. Mientras el patriarca de la pequeña comunidad católica copta de Egipto, Ibrahim Isaac Sidrak, manifestó el lunes su apoyo “firme, consciente y libre” a la Policía y a las Fuerza Armadas “por los esfuerzos que realizan para proteger Egipto”, el Vaticano denunció la represión oficial y mantiene una posición más prudente.
Badía estaba junto con otro a cargo de la cofradía, Talat Yusef, en un apartamento próximo a la plaza de Rabea al Adauiya, donde los islamistas mantuvieron su principal acampada de protesta hasta su sangriento desmantelamiento el pasado miércoles.
Su última aparición pública fue el 5 de julio, cuando en Rabea al Adauiya instó a los islamistas a “sacrificar sus almas” por Mursi.
Con aspecto agotado y vestido con una “galabiya” (túnica) blanca. Así mostraron a Badía las imágenes difundidas por la televisión oficial sobre la captura. La Fiscalía ordenó la prisión preventiva por quince días para Badía.
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Los coptos, que representan entre el 6 y el 10 por ciento de la población egipcia, tuvieron una activa participación en el movimiento popular que llevó al derrocamiento del presidente islamista Mohamed Mursi. El clero copto también apoyó la destitución de Mursi.
“No se trata de un conflicto político entre sectores diferentes, sino de la lucha de los egipcios contra el terrorismo”, aseguró el patriarca de los coptos de Alejandría.
La llegada en marzo de Francisco al Vaticano fue bien vista por los musulmanes y rompió el clima frío que dominaba con Benedicto XVI. El papa argentino ha hecho llamados a favor del respeto mutuo entre cristianos y musulmanes, ha fomentado la reconciliación y llegó a suplicar a Egipto que rechace cualquier tipo de violencia en nombre de la religión.
El cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, resumió el lunes la posición de la Santa Sede. “El renacimiento de Egipto debe surgir del respeto recíproco de todas las religiones. No se puede hacer uso de la fuerza, la violencia, el terrorismo o el poder militar para resolver asuntos que conciernen a la fe“, afirmó.
No deja de sorprender que la declaración combine en la misma frase “terrorismo islamista” y “poder militar”, pese a que los cristianos egipcios consideran a los militares como sus protectores.
BLANCO DE ATAQUES
La Iglesia copta católica es blanco de ataques de los Hermanos Musulmanes y denunció a los partidarios de Mursi por haber atacado e incendiado unas 58 iglesias e instituciones cristianas.
El padre Rafic Greiche, portavoz del episcopado católico egipcio, espera que el Vaticano logre establecer un diálogo entre Estados Unidos y Europa para que entiendan que en Egipto se lleva a cabo una guerra contra el terrorismo.
En declaraciones a la agencia I-Media, el religioso invitó a Naciones Unidas y al Consejo de Europa a evitar tomar medidas contra el nuevo gobierno y a no recortar la ayuda. “Como cristianos preferimos que Occidente no intervenga. Para los Hermanos Musulmanes una intervención extranjera justificaría el regreso del régimen de Mursi”, comentó.
Los católicos coptos de Egipto son 250,000, mientras los ortodoxos coptos suman entre 6 y 7 millones.
EE. UU. EVALÚA AYUDA
Estados Unidos desmintió ayer haber suspendido la ayuda a Egipto, pero el presidente Barack Obama se reunió con su equipo de seguridad nacional para abordar las consecuencias de la sangrienta represión contra manifestantes en ese país.
Un alto funcionario de la Casa Blanca declaró tras la reunión que se estaba analizando toda la política estadounidense respecto de Egipto, no simplemente la cuestión de la ayuda. Pero ese funcionario, que se mantuvo en el anonimato, se negó a dar más detalles del alcance de la reunión.
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