Tatiana Rothschuh
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Juigalpa celebra con toda pompa a su santa patrona, la Asunción. Registros históricos refieren que hace más de tres siglos unas lavanderas divisaron en las aguas del Cocibolca una caja, los frailes franciscanos la rescataron y encontraron una imagen que venía destinada para Juigalpa y otra a Granada.
En los actos religiosos, los promesantes bailan, caminan vendados, de rodillas o colocan “milagros” en la imagen. La multitudinaria procesión del 15 de agosto es la mayor demostración de fe.
El obispo de la Diócesis de Chontales, Sócrates René Sándigo, destaca el esfuerzo que realiza la Iglesia por “enlazar la celebración religiosa con la fiesta folclórica, cultural, los toros, las dianas, los hípicos, que son una rama de la devoción, de la idiosincrasia del pueblo, de este pueblo católico”.
Señala una iniciativa promovida este año, las consagraciones. Una estampilla en manos de cada ciudadano contiene la oración de consagración que ha pasado por trabajadores del Estado, Alcaldía, empresarios, periodistas, entre otros.
“Estamos cumpliendo con nuestra misión, que es proteger esta fe, fomentarla y purificarla. A su vez, complementar con lo que el papa Francisco nos está pidiendo: que vayamos a las periferias. No solo las físicas de las grandes ciudades, sino las periferias humanas, donde hay muy pocos valores y donde la Iglesia está obliga a ayudar a encontrar la expresión de fe”, sostuvo.
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