Los islamistas llamaron a nuevas manifestaciones mientras las fuerzas del orden advertían que no aceptarían ninguna otra ocupación.
EL CAIRO/AP/AFP/EFE
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“Se ha vuelto difícil para mí seguir asumiendo la responsabilidad de decisiones con las que no estoy de acuerdo”, escribió. “Desgraciadamente, quienes van a ganar con lo ocurrido hoy son los grupos extremistas, que llaman a la violencia y el terror”, agregó.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, deploró que las autoridades egipcias “hayan decidido usar la fuerza”. Turquía, que se había opuesto al golpe contra Mursi, consideró “inaceptable” la represión y urgió al Consejo de Seguridad de la ONU y a la Liga Árabe a “pasar a los hechos de inmediato para detener la masacre”.
El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, expresó que “Estados Unidos condena con fuerza el uso de la violencia contra los manifestantes en Egipto” y se opone “al retorno al estado de emergencia“.
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Policías antidisturbios apoyados por vehículos blindados, topadoras y helicópteros barrieron ayer los campamentos de los partidarios del derrocado presidente Mohamed Morsi en las plazas Rabaa al Adawiya y Al Nahda, lo que desencadenó batallas en El Cairo y otras ciudades egipcias.
Al menos 278 personas murieron en todo el país, entre ellos 43 policías. El balance es probablemente superior. Un periodista contó 124 cadáveres en la plaza Rabaa al Adawiya, cuartel general de los partidarios de Mursi desde hace mes y medio, donde el ministerio de Salud afirmaba que hubo 61 muertos.
Poco después de la represión policial, los Hermanos Musulmanes, grupo en el que militó Mursi hasta que accedió a la Presidencia, instaron a sus simpatizantes a que salieran a protestar, en repulsa por la actuación policial, lo que convirtió las calles de varias ciudades en campos de batalla. El de ayer fue el mayor número de muertos en una sola jornada desde el levantamiento de 18 días que derrocó al autócrata Hosni Mubarak en 2011, que dejó unos 800 muertos entre el 25 de enero y 11 de febrero de ese año.
EE. UU., DEBE ACTUAR
“Estados Unidos debe tomar medidas concretas para poner fin a la violencia y restablecer la democracia. El apoyo tácito que hemos dado al golpe —sí, fue un golpe— envía el mensaje de que la democracia es para todos menos para los musulmanes”, expresó Ibrahim Hooper, director de comunicaciones del Consejo de Relaciones Estadounidense-Islámicas (CAIR, en inglés), la mayor organización cívica musulmana estadounidense.
“Como mínimo, debe decir a los líderes del golpe que si no restablecen la democracia y frenan las matanzas, no van a recibir un céntimo más de la ayuda estadounidense”, enfatizó.
Desde 1979, tras la firma del tratado de paz egipcio-israelí, EE. UU. ha dado a Egipto un promedio anual de 2,000 millones de dólares en ayuda militar y económica, que ve como una inversión necesaria para la estabilidad regional.
Khalil al-Anani, analista del Instituto para Oriente Medio, consideró que la “posición ambigua” de EE. UU. respecto al golpe “solo alienta a la junta a destruir el naciente experimento democrático en Egipto”. “Si Estados Unidos no toma medidas prácticas contra el derramamiento de sangre, sus intereses correrían peligro no solo en Egipto sino en toda la región. Estas acciones podrían incluir el reconocimiento del golpe; la suspensión de la ayuda, y el cese de la cooperación militar, pero dudo de que las pueda tomar”, subrayó.
Jim Phillips, experto en Oriente Medio de la conservadora Fundación Heritage, expresó ayer que EE. UU. tiene poca influencia sobre el nuevo Gobierno egipcio y trata de usar su ayuda como palanca, pero, aún así, la eliminación de esa ayuda “reduciría más su influencia y hasta empeoraría la situación en Egipto”.
ESTADO DE EMERGENCIA
El Gobierno declaró el estado de emergencia nacional y un toque de queda en El Cairo y otras 11 provincias desde las siete de la tarde hasta las seis de la mañana. Ambas medidas regirán un mes.
Una hora después de la entrada en vigencia del toque de queda, responsables de la seguridad indicaron que el país estaba en calma. Una calma que podría ser temporal, ya que la tensión sigue siendo muy fuerte en todo el país.
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