Wilih Narváez y Tatiana Rothschuh
Dos jóvenes se rindieron ante la muerte, entre la tarde del martes y la mañana de ayer, sumando tres las víctimas de la explosión del taller de pólvora en Juigalpa, Chontales.
El doctor Leandro Pérez, responsable de la Unidad de Quemados del hospital Antonio Lenín Fonseca, confirmó a LA PRENSA, la muerte de estos jóvenes. La explosión ocurrió el martes en la mañana.
A eso de las 6:55 p.m., del martes, Franklin Amador, de 18 años, se convirtió en la segunda víctima del fatal incendio, ya que presentaba quemaduras en más del cuarenta por ciento del cuerpo.
Mientras que Wilber Hernández, de 22 años, con más de noventa por ciento de las quemaduras en todo el cuerpo, se rindió ante la muerte a las 7:45 a.m., de ayer.
OTRO SE DEBATE ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
Ambos jóvenes habían sido trasladados junto con Norlan Masís Vanegas, de 18 años, al hospital Antonio Lenín Fonseca, en Managua. Masís Vanegas se debate entre la vida y la muerte en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), de ese hospital y tiene 35 por ciento de quemaduras en su cuerpo.
“Todo el equipo del hospital, está pendiente de la salud de este joven, su estado es reservado y se está haciendo lo posible para salvarle la vida”, aseguró el doctor Pérez.
Para el especialista, este tipo de caso, donde hay de por medio artefactos explosivos, representa un grave peligro en la vida de un paciente, ya que no afecta únicamente la piel, sino que puede haber inhalación en las vías aéreas y provocar daños en otros órganos internos en el cuerpo.
Por lo tanto, la vida de Masís Vanegas está en peligro y si sobrevive, “podría quedar con graves secuelas en su cuerpo y solo un milagro podría evitar que eso sucediera”, sostuvo el doctor Pérez.
La primera víctima fue Daniel Ernesto Medina Velásquez, de 38 años, propietario del taller, tras quedar calcinado dentro de su negocio que suministraba pólvora para la celebración de las fiestas patronales de la Virgen de La Asunción.
MALA MANIPULACIÓN
El comisionado Javier Carrillo, jefe de la Policía de Chontales, dijo que los especialistas de Avexis coincidieron en que el propietario del taller no siguió el procedimiento que manda la manipulación y manejo de estos productos.
Refirió que Medina despachaba productos terminados e hizo contacto con otros materiales que estimulan la explosión.
Por su parte, a Cándida Rosa Hernández, le embargó un doble dolor, porque Daniel era su yerno y Wilber su hijo.
El comisionado Carrillo, manifestó que reforzarán el plan de protección y seguridad con treinta fuerzas y a partir de hoy se sumarán cincuenta agentes más en la celebración de La Asunción.
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