Antonio Broto/Pekín/EFE
El carguero chino “Yongsheng”, de 19,000 toneladas y perteneciente a la naviera Cosco (sexta mayor mundial), partió el 8 de agosto del puerto local de Dalian con dirección a Rotterdam, en un viaje que China, gran potencia del tráfico de mercancías, intenta por primera vez a través del Ártico.
El barco espera llegar al puerto holandés en unos 35 días, en lugar de los 48 que requiere la ruta habitual, que enlaza Oriente y Occidente a través del océano Índico y el mar Mediterráneo con paso obligado por el canal de Suez.
Los expertos ven cada vez más inminente el momento en el que el calentamiento global permita que la ruta ártica esté totalmente abierta en verano sin ayuda de los rompehielos nucleares rusos, por lo que China, que tiene seis de los diez puertos con mayor tráfico del mundo, es uno de los más interesados en explorarla.
La segunda economía mundial espera ahorrar costes de combustible, escalas y las tasas de paso del canal de Suez, y obtener mayor seguridad que la de una ruta que en los últimos años ha visto el resurgir de la piratería (concretamente la somalí, en el golfo de Adén).
China es uno de los países que se han mostrado más interesados en los últimos años en el paso del Ártico, por el que Rusia también ha apostado fuerte. El primer ministro chino, Li Keqiang, aseguró en 2011 —cuando era viceprimer ministro— que China debe “ir en la vanguardia de la exploración polar y oceánica”, y el país presionó para lograr ser este año observador permanente del Consejo Ártico. “Hay una evidente concienciación de políticos e investigadores chinos sobre las consideraciones estratégicas, políticas y económicas del deshielo del Ártico”, señaló la científica del Instituto de Investigación por la Paz de Estocolmo, Linda Jakobson.
REDUCCIÓN SIGNIFICATIVA
En los últimos años, China no ha ocultado un acercamiento a los países nórdicos, especialmente Islandia, Dinamarca y Finlandia. Estos últimos han recibido visitas de los máximos dirigentes chinos, interesados, por ejemplo, en invertir en los ricos e inexplorados recursos mineros de Groenlandia.
Con el deshielo de la ruta ártica, trayectos como Shanghái-Hamburgo podrían reducirse en seis mil kilómetros frente a los habituales, y los costes se abaratarían 15 por ciento, según la compañía gasística Novotek.
Pese al viaje de “Yongsheng”, los observadores piensan que la ruta ártica todavía no será una fuerte competencia a la que pasa por Suez (usada cada año por 17,000 buques), aunque expertos adelantan cada año la fecha en la que creen que lo será. Hace tres temporadas decían que en 2060, hoy algunos dicen que en 2030.
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