Dos diputados que se iniciaron en esta legislatura en la bancada del FSLN ya no seguirán llegando a la Asamblea Legislativa en contra de su voluntad y contra ley expresa: son los diputados Agustín Jarquín Anaya y Olga Xochilt Ocampo.
Ambos fueron destituidos de manera arbitraria por el Consejo Supremo Electoral (CSE), que se arrogó funciones fuera de su competencia y actuó contra ley expresa, pero como era un “fallo” que seguramente venía orientado “desde arriba”, la Junta Directiva de la Asamblea Nacional acató dócilmente las dos destituciones y no alegó conflicto de poderes.
Aparte de que fueron electos en la misma bancada, Xochilt y Agustín tenían muy poco en común, siendo la diputada Ocampo caracterizada por su discurso sandinista radical y muy enérgica y rápida al hablar. En contraste, el diputado Jarquín era reflexivo, sumamente ponderado en sus expresiones y de hablar pausado.
Ahora todo el mundo sabe las razones por las que fueron “destituidos”, palabra que a propósito pongo entre comillas, porque el CSE se arrogó facultades que no le competen. En el caso de Xochilt, fue tan embarazoso, que ni siquiera dieron razones en su cédula de notificación.
Para el CSE hubiera sido demasiado ridículo poner la razón: porque no apretó el botón verde para votar a favor de la Ley 840, que entrega nuestra soberanía a Wang Jing, sino que se quedó “presente” (no es que se abstuvo, ni que votó en contra), que es un voto que se suma al del dictamen de mayoría.
Estando allí sentada frente a su escaño, Xochilt tuvo una objeción de conciencia y reconozco ahora su valentía al no dejar marcado su nombre en ese ignominioso sí a la entrega total de nuestra soberanía, que desdice todo lo que ha sido el sandinismo en la historia.
En el caso de Agustín, quien fue electo como aliado del sandinismo, pero no como militante de ese partido, su gran “pecado” fue que el CSE lo vio “traicionar” a sus electores al pasarse de ser “independiente” (después de haberse salido de la bancada del FSLN), a la Bancada Democrática.
Esa mirada tan celosa del CSE, que no se compadece de los disidentes de la bancada del FSLN, nunca vio nunca a otros diputados que en el período anterior emigraron de otras bancadas —traicionando a sus electores— para engrosar la bancada del FSLN, que comenzó con 38 diputados y terminó con 48 votos garantizados.
Es decir: al menos diez diputados emigraron de las bancadas electas con el 62 por ciento de los votos del 2006, hacia la bancada del FSLN y aunque sus electores los repudiaron, el CSE no los vio, mucho menos constituyó para ellos un acto merecedor de la sanción de la pérdida de la diputación. Estos movimientos han existido siempre en toda la historia y están contemplados inclusive en la ley orgánica de la Asamblea Nacional, que en su artículo 81 estipula que los diputados “podrán cambiarse de bancada”.
Cuando por iniciativa del FSLN se reformó la ley orgánica de la AN, no cambiaron esta parte, porque nunca anticiparon que un diputado se les iba a pasar a otra bancada. De haber sabido, a lo mejor hubieran cambiado el articulado para que dijera claramente: “que los diputados solo podrán pasarse a la bancada del FSLN y no viceversa”.
Suena injusto y ridículo, pero así es que destituyen al ingeniero Agustín Jarquín por un mandato (castigo) que seguramente viene “desde arriba” y por eso la Junta Directiva de la Asamblea Nacional apretó sin reservas “el botón verde” a la notificación del Consejo Supremo Electoral.
Y en el caso de la diputada Xochilt Ocampo, peor aún, porque ella no fue castigada por pasarse a otra bancada, ni por deslealtad con su propia bancada, sino por una evidente “indisciplina de conciencia”, que es casi equivalente a pensar, a hacer uso de sus propios principios.
Así las cosas, el mensaje que queda a los restantes diputados de la bancada del FSLN es que está prohibido pensar, porque si uno piensa podría estar muy cerca de disentir y al disentir uno podría estar muy cerca de correr la suerte de Agustín y Xochilt. El autor es diputado de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN).
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A