Sergio Boffelli

Taurom, la trampa seductora

La cadena televisiva CNBC transmite en Estados Unidos por sexta temporada la serie documental American greed (Codicia americana o bien Codicia estadounidense).

Así exhiben los casos sonados o comunes a partir de la crisis económica de 2007, facilitada por falta de regulación gubernamental, que allanó el camino de los delincuentes aunque al final condujo a reformas importantes.

La serie expone variedad de delitos originados por la ambición que deja a un lado lo legal con el fin de obtener rápido y fácil lo que requiere talento y trabajo honrado.

El esfuerzo desnuda un problema que ha causado miles de millones de dólares en pérdidas, dañando a la población, al gobierno y al sistema. Como complemento se ha incluido la versión Los fugitivos, quienes procuran evadir la justicia y son buscados con ayuda de los televidentes.

Aunque maleantes hay en todas partes, en algunas naciones los persiguen con mayor decisión, en lo que parece haber una relación en cuanto al nivel de independencia y profesionalismo de fuerzas policiales y judiciales, del poder político e influencias corporativas.

En Nicaragua el caso es grave. Si existieran los fabulosos recursos que goza Estados Unidos…, hace rato seríamos tierra desierta, desmantelada sin contemplaciones. Es más perverso siendo que Nicaragua subsiste por caridad internacional y remesas familiares, con pavorosos índices de desempleo, falta de educación, salud, violación a elementales derechos humanos y carencia de oportunidades que cerca del veinte por ciento de sus habitantes ha preferido buscar en otras tierras.

A pesar que en Nicaragua no existe la serie televisiva La codicia nicaragüense, algunos medios de comunicación han documentado la historia reciente de los mayores sinvergüenzas.

Entre ellos los miembros del Frente Sandinista que desaparecieron más de 13 mil millones de dólares en los ochenta y luego, con prepotencia y amenazas, se repartieron bienes y recursos públicos antes de entregar el poder en 1990.

Una parte, las arbitrarias confiscaciones de propiedades, han costado a los nicaragüenses más de dos mil millones de dólares, y falta. Esto por los ciudadanos estadounidenses. ¿Cuánto será por los nacionales? El país paga lo que se robaron los llamados revolucionarios.

Posteriormente hubo casos aislados de algunos funcionarios de Violeta Chamorro (1990-1997) y Enrique Bolaños (2002-2007), pero se destacaría sobremanera Arnoldo Alemán (1997-2002), que junto con allegados dirigió una danza multimillonaria probada con detalles en los expedientes judiciales.

En 2007 Daniel Ortega volvió por sus fueros creando caos institucional, anulando el juicio y condena de Alemán, cerrando puertas a la transparencia y al escrutinio, y abriéndolas a la mezcla de familia-partido-Estado. Para coronar su espiral no ha tenido empacho en entregar la soberanía nacional a un ciudadano chino imperial y expansionista.

Quienes se entregan a la codicia siempre apuestan que no serán atrapados. En Nicaragua no deberían confiarse. Aunque no contamos con serie televisiva especial, la corrupción, las ilegalidades y atropellos están muy bien documentados.

Sabiamente la Real Academia Española relaciona codicia con Taurom, la cualidad del toro de perseguir con vehemencia y tratar de coger el bulto o engaño que se le presenta. Toro tontito. Detrás de la capa roja está la espada que le pondrá fin. Por lo pronto la plaza está colmada, los banderilleros han hecho su trabajo, el picador y matador se aprestan mientras los mulilleros se frotan las manos. El autor es periodista.


COMENTARIOS

  1. Eduardo E. Salgado
    Hace 13 años

    Toro,tontito la impunidad no es para siempre,Pero, mientras tanto
    siguamos en la robadera y el descaro. Nicaraguita mereces un mejor
    futuro, Zeledon Sandino y Rigoberto nos veran alcanzar la meta de una patria digna,prospera y decorosa.

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